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sábado, 30 de abril de 2016

Pommes frites.


MUDANZAS

A fuerza de mudarme
he aprendido a no pegar
los muebles a los muros,
a no clavar muy hondo,
a atornillar sólo lo justo.
He aprendido a respetar las huellas
de los viejos inquilinos:
un clavo, una moldura,
una pequeña ménsula,
que dejó en su lugar
aunque me estorben.
Algunas manchas las heredo
sin limpiarlas,
entro en la nueva casa
tratando de entender,
es más,
viendo por dónde habré de irme.
Dejo que la mudanza
se disuelva como una fiebre,
como una costra que se cae,
no quiero hacer ruido.
Porque los viejos inquilinos
nunca mueren.
Cuando nos vamos,
cuando dejamos otra vez
los muros como los tuvimos,
siempre queda algún clavo de ellos
en un rincón
o un estropicio
que no supimos resolver.



jueves, 27 de agosto de 2015

Volver.


Y estas son mis vestimentas chamuscadas por el fuego.
Y estos son mis trebejos de vidente.
Y este es mi rostro desfigurado.
Un rostro que pudo ser hermoso y no lo supo.

Wislawa Szymborska.

sábado, 8 de agosto de 2015

Cerrado por vacaciones.



Quizás sea un poco tarde para avisar de que estoy de vacaciones. Sí, llevo quince días de pendoneo, después de tres años sin recordar siquiera lo que eran las vacaciones de verano en toda regla. Veraneo madrileño: Malasaña, Lavapiés, la sierra... en fin, este pequeño post para decir que sigo escribiendo, que a finales de verano saldrá el próximo número de la Revista Blusa en el que participo y que no os podéis perder, y que seguimos amando el idioma, la poesía y la cultura, pero que estaré de vuelta después de unas bien merecidas vacaciones.

¡Abrazos, a disfrutar y a ser felices!


lunes, 4 de mayo de 2015

Un domingo romano.





























Vaya un fin de semana movido. Ayer, después de un puente ya ajetreado, en el que no he visto demasiado mi casa -manifestación del primero de mayo, picnic y otras jaranas-, decido pasar el día fuera de Montpellier. Me voy a ver a una amiga y a pasar el día por ahí:

7:00 a.m: Suena el despertador. He dormido tres horas porque ayer salí y luego no podía dormirme. Es domingo y festivo, nada abierto, ni un alma en la calle.

8:00 a.m: Estoy en la estación de trenes. Cojo un tren con dirección a Nîmes, donde me espera una amiga para desayunar. Solamente llevo un café encima y miedo de quedarme dormida en el tren y pasarme la parada y despertar en un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme. 

9:00 a. m: He conseguido llegar a Nîmes sana, salva y sin dormirme por el camino. Silvia me espera haciendo gofres. Por el camino me cruzo con gente en atuendo romano y celta, paseando tranquilamente por la ciudad. Llego a su casa. Desayunamos felices. 

10:00 a.m: Nos dirigimos a Les Jardins de la Fontaine, donde va a dar comienzo la jornada de los Grandes Juegos Romanos de este año, un festival en el que se representan diferentes momentos de la historia de los romanos en la ciudad de Nîmes y alrededores.

10:30 a.m: En los jardines da comienzo la ceremonia de apertura, la oración y ofrenda a los dioses, así como la procesión hasta la Maison Carrée, rememorando la visita del emperador Adriano a Nîmes.

11:00 a.m: Al mismo tiempo, en estos jardines, tiene lugar la ceremonia celta en la que se rinde homenaje al dios Nemos, divinidad celta ligada al santuario del manantial. Se conmemoran y recrean las alianzas entre galos y romanos. Hablan en latín. Lloro.

11:30 a.m: Empieza, en el mismo lugar, una ceremonia de culto imperial, en honor al emperador Adriano. Explican los momentos históricos. Invocación, rezo, libación y sacrificio (no se mató al corderito, solamente se simuló). Entre el público, muchos niños miran alucinados a los romanos. También los adultos. 

12h: Da comienzo desde allí el desfile triunfal del emperador hasta la Maison Carré. Nosotras nos escapamos a dar un paseo, comprar tabaco y comer algo antes del anfiteatro. Hace buen tiempo y no estoy cansada todavía. 

14h: Hemos dado un paseo por la ciudad, y comido, antes de que continúen los juegos en el anfiteatro. Silvia me advierte de que tenemos que ir quizás un poco antes para encontrar un poco de sitio. Me llama Carmen, que está en Nîmes con unos amigos, y ha conseguido entradas de último momento para el anfiteatro. Quedamos allí. Terminamos de comer y vamos corriendo a los juegos. Hay romanos por la calle que hablan italiano, y una se siente como en los desiertos de Almería, grabando Ben Hur, o alguna película del estilo.

15.30h: Comienzan los juegos. Gritamos como si fuesen realmente a jugarse la vida. Como si no hubiera un mañana. Las mujeres lanzan panes al público, reparten pañuelos para decidir sobre la vida de los esclavos. Minotauros contra hombres, cartagineses contra romanos, bailarines, espectáculo ecuestre, Aníbal en su elefante. Votamos con pañuelos de colores a los esclavos cuya vida queremos salvar. El imperio romano mola. Quiero gritar en latín y rezar a los dioses paganos. El cansancio se ha esfumado. Ahora grito y aplaudo como una posesa. Esto es mejor que cualquier Señor de los Anillos o Juego de Tronos.

18:30h: Después del espectáculo y aún con la adrenalina por las nubes, vamos a tomar una cerveza y a pasear por Nïmes. Por el camino, riadas de romanos se lanzan a las casetas. La vacanal después del espectáculo. ¡Yo también quiero!, pienso. Cuando se me pasa el subidón empiezo a darme cuenta de que estoy agotada y de que tengo un sueño infernal. 

20:30: Me he pedido una cerveza y no ha sido una decisión muy inteligente. Empiezo a tener problemas para mantener los ojos abiertos. Fumo para no quedarme dormida mientras termino mi caña en la Maison Carré y observo a los romanos fornidos que pasan. 

21:30h: Mi subidón de adrenalina da sus últimos coletazos con Silvia en la estación, esperando a mi tren. Nos despedimos, y al tomar el tren regional tengo que convencer a todo un regimiento de seguratas de que he venido a los Juegos Romanos, no tengo el billete impreso pero tengo descuento en el trayecto. Como prueba, un póster terrible con un elefante enorme sobre el que Aníbal levanta una lanza. Me ven tan friqui que me mandan a sus "superiores", y a éstos les hago tanta gracia que me dejan pasar, sonriendo, sin problema, y con un poco de lástima cuando ven mi cara de agotamiento. Me peleo por no dormirme durante media hora, hablo por teléfono hasta llegar caminando a casa, hacer la cena a las 00h de la noche y caer muerta en la cama. Ha sido un día perfecto, me digo. ¡¡AVE!!

martes, 24 de marzo de 2015

¿Por qué escribo?



(Sí, reíd, digo esto después de semanas sin escribir por aquí. Paradojas de la vida. Así somos).

Yo creo que también escribo para salvarme. Sé que no escribo tanto como debería. A veces tengo miedo. Miedo ¡a tantas cosas! al fracaso, pero sobre todo, miedo a la verdad. Pero al final necesito ese salvavidas que es la escritura y la poesía. Escribo para creer, igual que comunico. Escribo para tener fe. Para transformar, para dar forma a mi propio pensamiento. Para construirme éticamente. Escribo como en una búsqueda infantil. Porque me gustaría inventar los espacios que un día imaginé. Porque creo en la comunicación entre las personas. Porque creo en el lenguaje como herramienta y como fin en sí mismo. En la imagen. En el relámpago. En la madeja de lenguas, es donde quiero construir una trinchera al huracán. Una trinchera que sea huracán. Una arboleda, refugio abierto al visitante y al viajero. No hablo sobre pretensiones pero secretamente, las tengo. Escribo lo que no sé decir de otro modo. Escribo como forma de intercambio, de entendimiento, de esperanza. La soledad no es una respuesta a la escritura. Al menos, no solamente, sí causa. Jamás la comunicación tiene una finalidad solitaria. Sin embargo, Perfilo lentamente lo que digo, y me desdigo a menudo. Por eso no todo es decible, susceptible de ser mostrado. Escribo desde la entraña, desde lugares que no sé que existen hasta el momento exacto de ser nombrados. Escribo para no olvidar. Como hallazgo del fuego, de un pequeño halo de calor cotidiano. Como respuesta a la enfermedad de carácter. Como rechazo a la incomunicación. Reivindico la palabra como pilar social. Escribo como búsqueda, como pasatiempo, como resistencia. Y así. 

miércoles, 16 de abril de 2014

Apuntes sobre "La Trabajadora", de Elvira Navarro.







Si tuviese que describir en una palabra lo que me ha provocado la lectura de “La Trabajadora”, de Elvira Navarro (Mondadori), diría: empatía. Y por qué, pues en resumidas cuentas, porque se trata de un retrato de la inestabilidad, el vacío y la precariedad de la juventud actual, así como su consecuencia o propuesta ante esta situación: la locura, ya sea voluntaria o involuntaria, desde la que construir, si no una identidad, ni tampoco un camino, sí un refugio.

Desde la poética, -y sí, digo poética por todo lo que rodea a la obra: un cuidadísimo lenguaje, una detallada y perfecta ambientación de las afueras de Madrid, y muchos pequeños y refinados detalles,- Navarro describe ese desamparo de la vida actual, donde en ocasiones solamente algunos atisbos de la amistad, de humanidad y de ternura son salvables, pero donde, generalmente, el individuo se construye la inestabilidad, en el continuo tránsito, en la soledad.

La protagonista –y todos los personajes, de hecho- son jóvenes, y tienen en común unas condiciones precarias de vida, una situación laboral vergonzosa y ningún atisbo de futuro. Y esa precariedad es la que conduce a la patología, a la enfermedad, al desencanto, a la locura. La protagonista construye su propia identidad en el tránsito de los barrios de la periferia sur de Madrid –otro motivo por el que recomendar el libro a cualquier madrileño que esté lejos de casa, por cierto- donde el paisaje se convierte en el testimonio de la historia reciente de un país, y donde la crisis –crisis económica, de valores, espiritual, emocional…- es un tamiz tupido y constante en el panorama de la novela.  Navarro habla de la identidad en el intersicio, de construirse en el no-lugar. 

Me he hecho muchas preguntas a lo largo de esta lectura: ¿debemos, por tanto, los jóvenes –y no tan jóvenes- que vivimos una situación laboral, económica y emocional precaria reconstruir nuestra propia identidad desde la enfermedad, desde la herida, desde la locura? Si no desde la apatía, pienso que si no es desde la herida, no hay otra manera posible de inventarnos.


Por eso, por su poética, por su temática devastadoramente actual y cotidiana, por su actitud, por su testimonio y su periferia es por lo que considero que “La Trabajadora” es una novela necesaria, actual, testimonial de nuestros días, y de lectura obligada para cualquier lector.  

lunes, 23 de septiembre de 2013

All the world is green.






Decoro lo cotidiano para decirme que no estoy sola. Imagino vivir en otra parte. Hay lugares que dejaste que no sabes si esperan. No importan aquellos sitios a los que no perteneces. Pienso en enfermedades. Cabeza, pecho, espalda, sexo. Hay estrías. El futuro es un anuncio de Neutrex. El violeta destella débilmente. El pasado no es. Os dije que era verde, y estaba en lo cierto. Y esta ciudad es gris. Y azul. Y no. 

sábado, 23 de marzo de 2013

Ritual de sábado.





"El mundo es veneno, el mundo me da vida terrenal. El mundo es fuego en mi boca. Creo en el mundo. Creo en todos vosotros. Surgid. Quemad. Pero no tardéis. Me gustaría verlo. Qué bien."

Manuel Vilas, Calor.

viernes, 8 de marzo de 2013

Algunos pasatiempos divertidos.



Con tanta biblioteca y tanta facultad y tesina, he intentado organizar mi tiempo para, por las noches, tener un rato para ver alguna serie graciosa. Hace meses que busco alguna que no termine por cansarme fácilmente, y cuyos capítulos no duren más de treinta minutos, para poder verlos cuando tienes cosas que hacer. La única que he encontrado por el momento y que me tiene enganchadísima es New Girl, una comedia de la FOX que no lleva más de una temporada y media. La protagonista, Jess (Zooey Deschanel, la hermana de la chica Bones, por cierto) es una profe de primaria que acaba de mudarse a un piso compartido con tres treintañeros. La serie, aunque podría recordar un poco a Friends o a Cómo Conocí a Vuestra Madre, me gusta especialmente por la estética un poco a lo Pushing Daisies (esa gran serie de la que solamente se hizo una temporada), un poco a lo naîf, que me pone de buen humor. Además, los capítulos duran unos veinte minutos, lo cual es estupendo cuando no quieres pasar demasiado tiempo pegado al pc. Otra serie que me tiene enganchada, aunque de otro estilo, es Once Upon a Time, pero es demasiado larga y ando buscando series o miniseries que ver en los ratos tontos. Y vosotros, ¿Qué recomendáis? 

jueves, 7 de marzo de 2013

Mi pequeño hongo.


Ésta es la nueva criaturilla que ha llegado hoy a mi buzón, al fin, después de una semana esperándola. Ando instalándole programas y acostumbrándome a ella. Aquí me paso los días en la biblioteca y para todo necesito llevar el ordenador conmigo, así que aprovechando que la tecnología en Francia está mucho más barata y hay muy buenos precios, me he hecho con este pc (¡bendita sección de ofertas de la FNAC!). 
Esta semana ando preparando, entre otras cosas, una conferencia que doy la semana que viene en el Festival Franco-Colombiano de Montpellier, donde haré una introducción al arte contemporáneo en Bogotá, ¡qué nervios! ¡Seguiré informando!

Otra etapa.




Hay muchas cosas que están cambiando últimamente, y es por eso que desde hace casi dos meses tengo el blog abandonado. Entre tantos cambios, preguntas y novedades a las que hacerme, he decidido hablaros de algunas de ellas (dejando un poco a un lado los temas puramente poéticos o académicos, como mi obsesión por la tesina, o temas de la burocracia francesa), y de cómo condicionan mi vida cotidiana. Una de las cosas más importantes es cómo vivir en una ciudad extranjera cara, como es Montpellier, lo mejor posible, con bastante poco dinero. Por eso he pensado ir compartiendo por aquí todo aquello que hago que puede ser útil para gente que esté en la misma situación que yo, para compartir el mismo tipo de inquietudes: Alguna receta, planes sencillos, o algunos recursos interesantes que encuentro por internet. 
Pienso seguir hablando de los libros que leo, las películas que me interesan o las actividades en las que participo, pero he querido también que todo aquello que ahora mismo me está suponiendo más cambios en el más amplio sentido de la palabra forme parte de este blog que, hasta ahora, ha estado algo aislado de ellos. Por todas estas razones estoy planteándome cambiar el nombre de La Luz Homicida a uno con el que me encuentre más cómoda a día de hoy, y, como podéis ir comprobando, también ando trasteando con el diseño.
Por ahora os dejo ua foto de mi recién hecho autocorte de pelo. 
Haha. 

domingo, 30 de diciembre de 2012

Quiero hablar de muchas cosas (un post caótico).





"¿Por qué es mi libertad mudar de cárcel?
¿Por qué no hay realidad en el deseo?
Comprendo tantas cosas que hace frío
en este mayo ardiente en el que escribo. 
Sé que el destino existe y tengo miedo.

Un miedo inconcebible
a pervivir inmóvil y sin nadie
en la bañera breve del poema,
frente al azul rompiente de la vida."

Vicente Luis Mora, Autobiografía (novela de terror).

Se va acabando el año y se me rompen las botas. Quiero hablar de muchas cosas, pero se rompen los zapatos en la lluvia, y pienso en Agustín Fernández Mallo. Ayer tuve la suerte de asistir al Audioforum formado por éste, Manuel Vilas y Rubén Pozo, en el que se habló de la relación entre la música y la literatura, evento que forma parte del Festival Alta Fidelidad, en las naves del Matadero de Madrid. A pesar de ser un evento breve, se habló de la repercusión directa que tiene la música en la escritura de estos dos autores, y, en ocasiones, de sus métodos de trabajo a partir de la música. También se reprodujeron algunos temas musicales escogidos por los autores, como algunos ejemplos inspiradores o ilustradores de su escritura. 
Se me rompen los zapatos, decía, y estoy en casa, y los bártulos se esparcen por cualquier lugar de mi habitación, y es extraño decir casa, y es hermoso decir amigos, o decir familia. Mamá dice que bebo demasiado, y en mitad de este bordel que es la navidad y el regreso, las lecturas se multiplican y son (aún) más caóticas que de costumbre (sí, más). Leo fragmentos de poemas de Quevedo, también Un Siècle d'Or Espagnol al mismo tiempo que releo El Principito, que comienzo, emocionadísima, Madame Bovary y que termino (totalmente enamorada, por cierto) Autobiografía (novela de terror),  de Vicente Luis Mora.
Me gusta el ritmo de sus poemas, su respeto y amor por los clásicos, su rima (sí, rima, aquella cosa...) tan bien utilizada y natural, su asma, su Rosebud, su infancia. 
El caso es que me quedo sin botas, y acabo el año descalza, y llueve. Y tampoco puedo escribir sobre todas aquellas cosas que más me han gustado del libro, j'ai le bordel dans ma tête, digo ahora, y alguien llama por teléfono, pero no es mi teléfono. Recuerdo que me espera un año nocillero. Suena Johny Cash, y no tengo internet. Pienso en sexo. Recuerdo un poema. Bebo vino blanco. Pienso en sexo. Se me rompen los zapatos.



miércoles, 5 de diciembre de 2012

Quiero escribir sobre la buena gente.


Quiero escribir sobre tus brazos de nido. Me gustaría decir el hogar, hablar de la humedad, de la cama vacía cuando te vas temprano. A veces digo "tú" y quiero decir "todos". A veces hablo de ti y quiero hablar de otro, de la bondad de otro. Lejos de casa la gentileza se encuentra en las pequeñas cosas. La palabra, la mano, el cigarrillo que fumas y tu tos en la ventana. A veces digo tú y quiero decir "ellos". Los que no están tan cerca. Quiero ponerle nombre a la importancia de la mano compañera, y a la presencia generosa de quien no debe nada. Hay demasiado poema sobre el miedo. Demasiada palabra sobre el cruel.  En este caos de ombligos tu cuerpo es el mundo. El vino es un río inmenso y recorrer el mapa de espaldas es una búsqueda húmeda, gentil y dadivosa. Luego marchas y algo duele y es tierno al tiempo. Y yo no sé decir lo que después escribo. Me queda la música en un idioma que sólo entiendo yo, y también la cama deshecha y resentida, el frío, las ganas de dormir, y entonces pienso: La saliva es el mistral. La bondad del cuerpo no es otra que la bondad del mundo. 

jueves, 27 de septiembre de 2012

Cadenas de Búsqueda.


"El poema es siempre una carnicería. ¿No ves
cómo sangro?"

J.Moreno.


Llevo muchas semanas queriendo hablar de Cadenas de Búsqueda, de Javier Moreno, publicado hace pocos meses en El Desvelo Ediciones, -recomendación y préstamo de Óscar Curieses, mil gracias, Óscar- pero, (mea culpa) hasta hace unos días, no tenía ordenadas todas las  razones por las que, este libro, es uno de los poemarios que más me ha gustado últimamente. 

Lejos de entender con exactitud lo que hace de su estilo algo, a mi parecer tan extraordinario,   quiero intentar explicar algunos de los señuelos por los que este libro me ha parecido especial: en primer lugar, parte de una base bastante común últimamente: la cuestión de la poesía en la era de las nuevas tecnologías. No solamente la poesía, sino más exactamente, el reconocimiento de lo poético. Lo auténtico de esta cuestión en Cadenas de Búsqueda es que su lenguaje, calmado e irónico, en ningún momento se aleja de lo convencional, sino que convierte la cotidianidad en una metáfora: su poesía es aparentemente una antítesis de lo poético, presentando una realidad mediada por el mundo de las nuevas tecnologías y el consumo. 

Dentro de sus poemas, hay romanticismo, una búsqueda sublime entre lo cotidiano, una crítica y un análisis de los tópicos poéticos (la mujer, el amor, los viajes, etcétera), en ocasiones aceptando como inevitable su intemporalidad, y reinterpretando algunos de estos temas desde una perspectiva original (temas como la nostalgia del recuerdo, la insatisfacción,  el deseo, la infancia, etcétera). Plantea una renovación de lo poético sin ser transgresor, ni agresivo, sino utilizando un lenguaje tranquilo y cercano con el que moldear y transformar la mirada poética actual.

martes, 11 de septiembre de 2012

Algunas posibilidades del deseo.





Después de las pupilas dilatadas
y el fragmento,
en blanco y negro, de la carne

queda también la pulpa
de la noche, una fotografía

aquella obscenidad
una mano
o un muslo
del que no pertenece

el collâge de tu cuerpo
a contraluz:

existen infinitas
maneras
de deseo.

martes, 21 de agosto de 2012

El calor, José Hierro y los cuadernos de viajes.





"Transfigurado por la noche, oficio
el rito de la transfiguración
con libaciones de ginebra, bourbon,
whisky, tequila, ron, humanizadas
por el zumo de lima, ácida y verde,
que habla mi misma lengua con acento más dulce. 
Alguien me advierte que estoy solo".

"Alrededor, gira la ciudad, irrepetible,
giramos y giramos hasta morir,
porque por fin nos hemos descubierto".

J.Hierro.

Se supone que debería de estudiar y de seguir leyendo algunas cosillas, pero este calor solamente me deja tirarme con el ventilador cerca y esperar que pase el día lo más rápidamente posible. Hace un rato conseguí arrastrarme hasta la nevera, comer muchos hielos y continuar con Rimbaud. También el Cuaderno de Nueva York de José Hierro. Me gustan los cuadernos de viajes. Tengo además pendiente un post que aún estoy ultimando sobre la lectura de Cuadernos de Búsqueda de Javier Moreno, que pronto colgaré por aquí. 

Los tres últimos versos de la cita resumen mi amor hacia este libro. Me gusta el cuaderno de José Hierro por varias razones. En primer lugar, -las comparaciones son odiosas, pero ésta es inevitable- es curioso cómo afecta la ciudad en la escritura de cada escritor: mientras para Lorca Nueva York -y el cambio de su escritura- es un descubrimiento sorprendente y brillante de la gran ciudad, para Hierro ésta toma el papel de escenario sobre el que sitúa sus preocupaciones y referencias -muchísimas, tanto musicales (miles de referencias musicales) como poéticas, artísticas e históricas-. Su poemario tiene algo quizás de esa fascinación por la ciudad y la modernidad que obsesionó tanto a la vanguardia a la que tanto juego dio y da Nueva York, pero que a veces contrasta con el interés de Hierro por algunos motivos naturales, como el océano y el río y todos sus misterios. Se trata de una visión romántica de una ciudad-escenario que, en parte, alberga todas las ciudades, es decir, hecha en algunos aspectos con retales de referencias, también en la poesía de Hierro, en la que, más que la fascinación de la ciudad que nunca duerme, lo que encontramos es un escenario que es casi un estado mental donde la ciudad se recrea a sí misma. 

Esta lectura es casi una prolongación de un tema que me obsesiona, que es el de los viajes. Un viaje es una transfiguración, como el Nueva York de Hierro, es la mirada desde fuera y dentro de la ventana hacia un lugar nuevo. También el exceso y la soledad de los viajes. También la reconstrucción, la transfiguración, el espejo extranjero de uno mismo. En fin, es el calor, seguiré con los cigarrillos, masticando hielos hasta la madrugada y sin alejarme demasiado del ventilador. Disculpen las molestias.

domingo, 19 de agosto de 2012

Un cuerpo propio.





Hago listas, preparo posts, tomo algunas fotos, escribo algún poema:





una llamada telefónica
interrumpe la asfixia del domingo

después
vuelvo a esa sombra 
de gato
de agosto

algún músculo late
recordándome que nadie está a salvo del deseo

entonces

enciendo un cigarrillo
y pienso en la lluvia
más allá de los muslos

sábado, 18 de agosto de 2012

Miscelanea: Dara Scully y Rimbaud en blanco y negro.




"...Ô cité douloureuse, ô cité quasi morte,
la tête et les deux seins jetés vers l'Avenir...!"


"Oh, ciudad dolorosa, ohl, ciudad casi muerta
con la cabeza y los dos pechos apuntando hacia el Porvenir...!"

Arthur Rimbaud, L'Orgie Parisienne.



-Aquí os dejo una foto de un paquete que recibí hace un mes y medio y del que no he hablado hasta ahora. Se trata de una serie de tres fotografías de Dara Scully llamada Bluebird's Heart que tuve que comprar irremediablemente nada más verla en su web. Si os gusta, no podéis dejar de pasar también por su tienda online y su flickr

- Releo a Rimbaud. Al Rimbaud que compré hace unos siete u ocho años. Al que leí varias veces hasta ahora. Me gusta su ebriedad, su manera de juzgar y experimentar en la poesía, su escritura desde la juventud, su belleza dolorosa. 

- Estoy pensando en cambiar el rollo y el título del blog. Ando pesquisando y dándole vueltas al asunto. Os daré más información pronto. OH YEAH!

miércoles, 1 de agosto de 2012

Relaciones por correspondencia (El sur: tercera parte).









Hacía tanto tiempo que no me marchaba de vacaciones. Hoy compré otro billete de tren que encadenaré con más playa que a su vez encadenaré con Francia. Los días pasan despacio (¿o deprisa?) bajo el sol del sur. Leer 84, Charing Cross Road me está dando ganas de vivir a través de correspondencia y escribir cartas a desconocidos. He encontrado algunos libros que meteré en mi maleta de vuelta, junto con un cuaderno que vuelve a casa vacío.