No tener nada más. Maletas, papeles, ropa, equipajes que abultan y que cambian de lugar. Cuando cambian de sitio soy otra, hay luz en la ventana. Respiro. Salgo a la calle y no estoy sola. Limpio lo que queda del lugar en que viví. Me reconozco vieja entre esas cuatro paredes, renovada en las ventanas nuevas, lejana de mí misma, limpio el polvo del pasado para asentarme en un futuro que no puede sino ser algo mejor. Me deshago de ropas viejas, de papeles antiguos, de regalos que ya no son para mí. Y ofrecen su ayuda aquellas manos, amor aquellas manos, pero yo palpo ese amor, lo mimo, lo observo desde una distancia prudencial que decido construirme. No puedo sino mirar por la ventana hacia los tejados del futuro, y decir: yo no soy aquélla, es así como quiero ser.
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martes, 10 de junio de 2014
miércoles, 14 de mayo de 2014
Diez madrileñismos (que quizás no conocieses)
Aquí
seguimos con mis listas de expresiones y palabras divertidas. Hoy
continúo con madrileñismos. Ahora no se trata solamente de
expresiones que decimos todos los días los madrileños, sino de
palabras del caló, del argot castizo madrileño, o que forman parte
del habla coloquial tradicional de Madrid. Algunas palabras no sabía
que viniesen de Madrid (o que se dijesen particularmente en Madrid),
otras las he escuchado pero no las utilizo demasiado… pero creo que
todas nos sonarán de algo. Aquí algunas curiosas:
1.-
Los
gayumbos / las gayumbas:
se utiliza para designar a los calzoncillos. Yo siempre lo he
escuchado para la ropa interior masculina (los calzoncillos), pero
con “gayumbas” también podemos, al parecer, referirnos a la ropa
interior femenina (las bragas).
2.-
La
jeta:
Literalmente, la jeta es el hocico de un cerdo, pero en el habla
coloquial, decimos que alguien es “un jeta” o que alguien “tiene
jeta” cuando es aprovehado, tacaño, y actúa con desfachatez.
3.-
El
peluco:
en el habla chulapa de Madrid, el reloj.
4.-
El
menda:
En el habla popular, un “menda” es un individuo, igual que
decimos “tío”, o que en Argentina dicen “pibe”. También se
puede utilizar “el menda” como “un servidor”, hablando de uno
mismo en tercera persona.
5.-
El
gaznate:
también en el habla chulapa de Madrid, garganta.
6.-
La
fritanga:
Nos referimos a “la fritanga” cuando queremos hablar de una
manera de cocinar en los bares, en una sartén con mucho aceite o en
una freidora. El “olor a fritanga” es el que es especialmente
grasiento, una comida “de fritanga” también es la que tiene
demasiado aceite y es deasiado abundante en grasa.
7.-
La
trena:
coloquialmente la comisaría. También en el resto de España, cárcel
de presos. Otra palabra para decir trena:
la chirona, el trullo…
8.-
Gamberro:
Proviene del habla popular de Arniches, y se utiliza para describir a
un hombre holgazán. Sin embargo, una mujer “gamberra”, es una
mujer desvergonzada, una golfa, en sentido peyorativo, una
prostituta. El lenguaje es machista…
9.-
Hortera:
En el madrileño de Arniches, un hortera era un “currito”, el
apodo que se le ponía a los dependientes de comercios sin
responsabilidad, es decir, la gente de clase obrera que trabajaban en
el comercio. Hoy en día decimos utilizamos “hortera” como
adjetivo peyorativo para referirnos a algo o alguien vulgar y de mal
gusto. El nombre para las cosas de mal gusto es “una horterada”.
10.-
Manolo:
He de confesar que ésta es mi favorita y creo que es la única que
no recuerdo haber oído nunca. Un “manolo”, es, al parecer, una
persona de las clases populares de Madrid, distinguida por su
desenfado, pero localmente, se trata también del adjetivo designado
a los vecinos del barrio de Lavapiés de Madrid (¡!).
Hasta
aquí mis diez madrileñismos de hoy. ¿Utilizas alguno de éstos? ¿conoces tú algún otro? ¿Qué
expresiones de Madrid utilizas o te hacen gracia?
Nota: si alguien conoce a una persona que utilice el adjetivo "manolo", por favor, ¡que lo diga! ¡Me haría muy feliz!
domingo, 11 de mayo de 2014
Diario: Amputado paisaje.
I.
Decidme cómo es un bosque. En el eco se me repite la pregunta de la maraña de árboles, de la maleza de columnas, de la sinagoga, del amanecer atravesando aquél río. Los molinos me miraban inmutables al otro lado del paisaje. El trigo estaba tierno. Habladme del bosque, decía. Ahora no digo. Ahora no. El bosque está al otro lado de la ventana y no quiero alcanzarlo. El verde me atormenta. El verde susurra la pérdida de mí misma. Tengo miedo del bosque.
II.
Monólogo interior en el tren: la piel es el lugar, y el recorrido. La piel es la idea, la piel es el retorno. Esas letras escritas en la piel. Ese código es el camino de regreso. Ese código son tantos otros lugares. Tantas otras construcciones. Busco el camino de ladrillos naranjas, de construcciones industriales, de periferias urbanas, de lugares de paso en los que pueda quedarme. Quiero decir hogar y digo música, y digo acá, y allá, y ficción. Me han arrancado algo del paisaje. Por eso la ansiedad de espacios, por eso el verde, por eso los tejados de ladrillo rojo.
jueves, 8 de mayo de 2014
Madrid road trip: Algunas fotos.
¡Hola a todos! antes de nada, quería explicar mi ausencia en las últimas semanas: he estado de "road trip" y pendoneo por Madrid hasta hace un par de días, y he abandonado un poco el blog y pido disculpas. Estos viajes siempre son una inspiración para escribir, bloguear, y para recuperar energías, así que, mientras recopilo, ordeno y preparo algunos de mis próximos posts, aquí os dejo algunas de las fotos de este viaje.
La próxima vez contaremos el número de toros de Osborne que hay desde la frontera hasta Madrid.
Algún día hablaré más extensamente sobre el Rastro. Por ahora, aquí os dejo una foto de uno de los puestos más inquietantes, y también uno de mis favoritos: El de máscaras de gas, gorras y atuendos militares y extraños.
El escaparate de Caramelos Paco, en la Calle Toledo.
Hemos catado casi todas las croquetas de Madrid.
Madrileños listos e indignados que tachan el nuevo nombre de nuestra parada de metro de la Puerta del Sol.
¡Ha vuelto Tío Pepe a la Puerta del Sol!
Cerveza castiza y de producción local en Lavapiés.
Santa Isabel.
Palabras y cosas.
Una visita fugaz al pueblo.
La iglesia. Las cigûeñas. El cielo morado.
Toledo.
Sinagoga.
Rebuscando libros en la Cuesta de Moyano. ¡Encontré algunos de los que os hablaré próximamente!
Domingo. Quietud. El Retiro.
martes, 22 de abril de 2014
Un poema semanal: tatuaje.
Mi casa es la posada de la sed
allá donde pernoctan las hormigas.
Frontera arriba, mi piel se regenera en lo extranjero;
confusa identidad,
allí
edifico mi morada,
en el lugar oscuro
donde no vive
nadie.
Dejar el país atrás quizás sea eso
existir en el desgarro de tatuajes
heridas superficiales
olvidar las palabras que tanto pronunciamos
perder,
en la costumbre del extraño,
el sabor de lo propio
coquetear con el fuego de otro rostro
que miente en el espejo
estudiarse desde la mirada ajena
desde el diente de lobo de uno mismo
construir un hogar en el espacio
ocasional del tránsito
o escribirse en la piel la metáfora de patria
para sentirse
un poco menos solos
miércoles, 16 de abril de 2014
Apuntes sobre "La Trabajadora", de Elvira Navarro.
Si
tuviese que describir en una palabra lo que me ha provocado la lectura de “La
Trabajadora”, de Elvira Navarro (Mondadori), diría: empatía. Y por qué, pues en resumidas cuentas, porque se trata de un
retrato de la inestabilidad, el vacío y la precariedad de la juventud actual,
así como su consecuencia o propuesta ante esta situación: la locura, ya sea
voluntaria o involuntaria, desde la que construir, si no una identidad, ni
tampoco un camino, sí un refugio.
Desde
la poética, -y sí, digo poética por todo lo que rodea a la obra: un cuidadísimo
lenguaje, una detallada y perfecta ambientación de las afueras de Madrid, y
muchos pequeños y refinados detalles,- Navarro describe ese desamparo de la
vida actual, donde en ocasiones solamente algunos atisbos de la amistad, de
humanidad y de ternura son salvables, pero donde, generalmente, el individuo se
construye la inestabilidad, en el continuo tránsito, en la soledad.
La
protagonista –y todos los personajes, de hecho- son jóvenes, y tienen en común
unas condiciones precarias de vida, una situación laboral vergonzosa y ningún
atisbo de futuro. Y esa precariedad es la que conduce a la patología, a la
enfermedad, al desencanto, a la locura. La protagonista construye su propia
identidad en el tránsito de los barrios de la periferia sur de Madrid –otro motivo
por el que recomendar el libro a cualquier madrileño que esté lejos de casa,
por cierto- donde el paisaje se convierte en el testimonio de la historia
reciente de un país, y donde la crisis –crisis económica, de valores,
espiritual, emocional…- es un tamiz tupido y constante en el panorama de la novela. Navarro habla de la identidad en el intersicio, de construirse en el no-lugar.
Me
he hecho muchas preguntas a lo largo de esta lectura: ¿debemos, por tanto, los
jóvenes –y no tan jóvenes- que vivimos una situación laboral, económica y
emocional precaria reconstruir nuestra propia identidad desde la enfermedad,
desde la herida, desde la locura? Si no desde la apatía, pienso que si no es
desde la herida, no hay otra manera posible de inventarnos.
Por
eso, por su poética, por su temática devastadoramente actual y cotidiana, por
su actitud, por su testimonio y su periferia es por lo que considero que “La
Trabajadora” es una novela necesaria, actual, testimonial de nuestros días, y de lectura obligada para cualquier
lector.
domingo, 13 de abril de 2014
Diario: escribiré un palíndromo.
No conozco el nombre de este viento. Hay una niebla cálida, una llovizna al otro lado del montículo de ladrillos del barrio en el que ya no vivo. Estoy lejos, y callo. Me vivo en conversaciones telefónicas. La palabra no es belleza, sino grito. Mi voz cambia, se apaga. Ordeno mis papeles, invento recortables de Madrid.
Un día compraré todos los diccionarios, escribiré un palíndromo. Abandonaré la higuera y el paisaje japonés. No callaré.
miércoles, 9 de abril de 2014
Poema: NO.
No quiero
Bailar sin doler, sin sangrar los músculos
No quiero el té con leche el documento
Nacional de identidad no quiero
Tener los labios tristes y azules como el
muerto
Ni la lánguida boca de quien nunca me amó
Por eso
hoy arranco los himnos de mis miedos
las pieles muertas de los credos de ayer
izaré la bandera de una tregua
de versos
te miraré a los ojos
pronunciaré
solamente
tu nombre
Por eso
hoy arranco los himnos de mis miedos
las pieles muertas de los credos de ayer
izaré la bandera de una tregua
de versos
te miraré a los ojos
pronunciaré
solamente
tu nombre
miércoles, 2 de abril de 2014
Sète (I): Un paseo y una breve ficha.
El
domingo pasado fuimos a pasar el día a Sète. Llevaba queriendo volver desde
verano, que conocí la ciudad por primera vez, pero no he podido volver hasta
ahora. Es uno de mis descubrimientos, y quería presentároslo antes de comenzar
a hablar más detenidamente sobre él en próximos posts. Aquí os dejo una pequeña
ficha.
Dónde está:
En
el Departamento del Hérault, en la región del Languedoc-Roussillon, a 32
kilómetros de Montpellier. Tiene, aproximadamente, 40.000 habitantes.
Qué pasa, por qué es
interesante:
En
general es una ciudad portuaria, de pescadores, que además, históricamente ha
acogido a muchos viajantes y creadores, con un canal que rodea su centro histórico
y una impresionante situación geográfica. La ciudad está construida en la
ladera de una montaña que desemboca a la orilla del mar, y por ello las calles
de su casco antiguo son estrechas y empinadas.
Para
todo aquél a quien le guste la poesía, -y la música- es interesante porque en
Sète se encuentran enterrados tanto el poeta Paul Valéry como el cantautor y
poeta Georges Brassens.
- Su puerto: llamado “Puerto Sur de Francia”, es un punto estratégico del comercio marítimo del Mediterráneo, y su primer puerto de pesca francés.
- Sus iglesias: La ciudad tiene multitud de pequeñas iglesias, de finales del siglo XVII y de principios del XIX, sobre todo, como la de St. Louis o la de St. Pierre.
- Las tumbas de los poetas: Uno de los encantos más carismáticos de la ciudad es el de albergar la tumba de dos grandes poetas y paradigmas de la cultura francesa: la tumba de Paul Valéry (1871-1945) y la de Georges Brassens (1921-1981). A ambos sétois se les ha dedicado un espacio con su nombre, no lejos de sus tumbas (en el famoso Cimétière Marin, Valéry, y en el Cimétière du Puy, Brassens), las dos al borde del mar. Sobre este aspecto dedicaré otros posts más detallados próximamente.
Cosas importantes que
suceden en Sète:
Como
ya he dicho, se trata de una ciudad que es un centro cultural bastante completo,
en el que, durante los seis meses de primavera y verano, tienen lugar multitud
de manifestaciones culturales, deportivas… y una gran variedad de festivales
dedicados a diferentes disciplinas.
En
el mes de Abril (¡ya!) se inaugura la temporada de festivales que tienen lugar,
ya sea en el llamado “Théâtre de la Mer” o en la ciudad misma. Alguno de ellos
son:
- “Musica Sète”: con el que se inaugura la temporada. Festival de música clásica.
- “K Live”: mezcla de artes visuales en la calle, y músicas actuales.
- “ImageSingulières”: Festival internacional de fotografía.
- “Quand je pense à Fernande”: Festival de chanson française cuyo título es un homenaje a Georges Brassens.
- “Worldwide Festival” : Festival de música electrónica.
- “Voix Vives de la Méditerranée en Méditerranée": Festival de poesía internacional del Mediterráneo.
- « Fiest’à Sète » : Festival de músicas del mundo.
- “Infr’Action”: Festival Callejero de Arte y Performance.
- "Jazz à Sète": Festival internacional de Jazz.
Por qué es interesante para la creación española:
Todas
estas manifestaciones tienen un carácter internacional, y en la agenda de todas
ellas hay una parte dedicada a manifestaciones de artistas extranjeros en la
que España se encuentra presente. Hablo de creación española, pero me refiero a
todo tipo de creaciones internacionales.
Algunos links e informaciones generales:
- La Oficina de Turismo de Sète: http://www.ot-sete.fr/
- Festivales en Sète: http://www.ot-sete.fr/festivals-culture-musique-poesie.html
- La ciudad: http://www.sete.fr/
- Su boletín de actualidad semanal: http://www.lagazettedesete.fr/
En
próximos posts hablaré de algunos de los aspectos que he apuntado por aquí, más
detenidamente. ¿Y vosotros? ¿Hay alguna ciudad que os haya llamado la atención
últimamente?
domingo, 22 de septiembre de 2013
Vestir el verde: algunas imágenes de los pasados meses.
Las vistas desde el mirador de Salers (Cantal).
El viaducto de Millau (Aveyron).
Festival Voix Vives de poesía de Sète: versos repartidos por las calles.
Las calles de Arles.
Espalion (Aveyron).
Atravesar los Pirineos rumbo a España.
Éstas son algunas de las fotos de mi verano. Lógicamente, hay muchas cosas que faltan, pero que no pueden resumirse en fotografías, o de las que no hice ninguna. Estas semanas son un lío: trabajo, presentación de la tesina, final del máster, inscripciones, comienzo de curso... pero pronto prometo ordenar un poco mis ideas y actualizar más a menudo. Como decía, ahora algunas veces visto el verde. Sienta bien el verde. Es bonita la hierba. La tierra mojada. En fin, esas cosas.
jueves, 17 de enero de 2013
Enero.
Hubo libros de siglos pasados. LLuvia, frío, nevó. Echamos de menos a los padres, a los hermanos, a los amigos. Salimos a la calle con los bolsillos tísicos, obligados por el viento del Mediterráneo, cambiamos la distribución de los muebles, cantamos mientras conducíamos hacia la playa. Debíamos escribir un libro de poemas, pero dibujamos en la arena con los dedos. Saltamos hasta que no quedó nada que tocar, y, aunque estábamos lejos, nos dimos cuenta de que, en cierto modo, estábamos en casa.
domingo, 30 de diciembre de 2012
Quiero hablar de muchas cosas (un post caótico).
"¿Por qué es mi libertad mudar de cárcel?
¿Por qué no hay realidad en el deseo?
Comprendo tantas cosas que hace frío
en este mayo ardiente en el que escribo.
Sé que el destino existe y tengo miedo.
Un miedo inconcebible
a pervivir inmóvil y sin nadie
en la bañera breve del poema,
frente al azul rompiente de la vida."
Vicente Luis Mora, Autobiografía (novela de terror).
Se va acabando el año y se me rompen las botas. Quiero hablar de muchas cosas, pero se rompen los zapatos en la lluvia, y pienso en Agustín Fernández Mallo. Ayer tuve la suerte de asistir al Audioforum formado por éste, Manuel Vilas y Rubén Pozo, en el que se habló de la relación entre la música y la literatura, evento que forma parte del Festival Alta Fidelidad, en las naves del Matadero de Madrid. A pesar de ser un evento breve, se habló de la repercusión directa que tiene la música en la escritura de estos dos autores, y, en ocasiones, de sus métodos de trabajo a partir de la música. También se reprodujeron algunos temas musicales escogidos por los autores, como algunos ejemplos inspiradores o ilustradores de su escritura.
Se me rompen los zapatos, decía, y estoy en casa, y los bártulos se esparcen por cualquier lugar de mi habitación, y es extraño decir casa, y es hermoso decir amigos, o decir familia. Mamá dice que bebo demasiado, y en mitad de este bordel que es la navidad y el regreso, las lecturas se multiplican y son (aún) más caóticas que de costumbre (sí, más). Leo fragmentos de poemas de Quevedo, también Un Siècle d'Or Espagnol al mismo tiempo que releo El Principito, que comienzo, emocionadísima, Madame Bovary y que termino (totalmente enamorada, por cierto) Autobiografía (novela de terror), de Vicente Luis Mora.
Me gusta el ritmo de sus poemas, su respeto y amor por los clásicos, su rima (sí, rima, aquella cosa...) tan bien utilizada y natural, su asma, su Rosebud, su infancia.
El caso es que me quedo sin botas, y acabo el año descalza, y llueve. Y tampoco puedo escribir sobre todas aquellas cosas que más me han gustado del libro, j'ai le bordel dans ma tête, digo ahora, y alguien llama por teléfono, pero no es mi teléfono. Recuerdo que me espera un año nocillero. Suena Johny Cash, y no tengo internet. Pienso en sexo. Recuerdo un poema. Bebo vino blanco. Pienso en sexo. Se me rompen los zapatos.
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sábado, 29 de diciembre de 2012
(14).
(14).
"Al fin tomé la determinación.
Bajé al jardín mi cuerpecillo asmático
-Palma del Río, agosto, noche en llamas-,
y quise decidir
la que sería mía, cuál mi casa;
y así mudé mis bártulos al suelo
albino y tembloroso de la estrella
que más sola se hallaba,
y decidí que nunca volvería,
que había terminado la miseria,
que nunca aceptaría
la tierra de que están hechas las cosas."
Vicente Luis Mora, Autobiografía, (novela de terror).
El idioma es mi casa, me digo. El idioma es mi casa y construyo otra lengua con otros bártulos distintos.
lunes, 26 de noviembre de 2012
Duermevela.
El agua caliente limpia mi garganta. Nos perseguían varios hombres sin rostro vestidos de azul. También había veneno en alguna parte y el sabor amarillo del azufre. Corrí tanto que hoy me duelen las piernas y estoy despierta, y los tobillos arden. Me asustó un pájaro rojo y los cuerpos sin ojos. Corrí tanto que ahora necesito quemarme la lengua con este agua que hierve. Corrí y había voces y siluetas entre la niebla. Hoy tengo poco más que la cama y un temblor en las rodillas, pero no tengo voz. Algo limpia y calienta y quema la garganta. Me despertó la lluvia. Pienso en la casa roja. El lugar del refugio era una metáfora donde la palabra daba la bienvenida al peregrino. Lejos, alguien cantó en un idioma que no pude comprender. Una semilla crecía debajo de cada cigarrillo. Más tarde, los hombres azules se alejaron y no quedó nadie.
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