miércoles, 26 de enero de 2011

Ícaro.



"Aquí en lo que agoniza estoy intacto,
de pie ante las leyes de la muerte".
Juan Carlos Mestre.



Y otras interpretaciones del mito de la caída.


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domingo, 23 de enero de 2011

Completamente Domingo.









"La liberté me semble un mythe

(...) Ce matin, très tôt, vers six heures

J'ai basculé dans le délire".

M. Houellebecq. Renaissance.






Me gusta la poesía de Olvido García Valdés y me gusta Anna Ajmàtova. Normalmente odio a Houllebecq, algunos días lo adoro. Me gusta la selección de libros de poesía del Babelia de ayer de Benjamín Prado y Ángel Rupérez. Me gusta poder tener algo de tiempo. Aunque sea una creencia inexacta. Aunque a veces no sea cierto. Me gusta escribir este cuaderno que lleno tan despacio. Me gusta pensar cada palabra y saber exactamente lo que quiero decir. Me gustan el café y las mañanas de domingo. Sus tardes, no siempre.








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viernes, 21 de enero de 2011

domingo, 16 de enero de 2011

Al otro lado, el nombre.


"He muerto y soy un hombre, porque

detrás de la muerte estaba mi nombre escrito".


Leopoldo Maria Panero.


Parece mentira que sea siga siendo Enero. Parece mentira el calor, parece mentira el fin de semana, parece mentira la velocidad a la que se sucede el tiempo, o su lentitud. Parece extraño el sol en las pupilas, el olor verde de la mañana hecho cuerpo y manos, el silencio en mitad de la ciudad, la sencilla verdad de las cosas pequeñas, el eterno nombre de otras latiendo detrás de cada esquina. La felicidad. El vacío.

lunes, 10 de enero de 2011

O la chica que amaba la tormenta.






"Cuando escuches el trueno me recordarás y tal vez pienses que amaba la tormenta...
el rayado del cielo se verá fuertemente carmesí
y el corazón, como entonces, estará en el fuego.


Esto sucederá un día en Moscú
cuando abandone la ciudad para siempre
y me precipite hacia el puerto deseado
dejando entre ustedes apenas mi sombra."


Anna Ajmatova.


Amo la tormenta porque tengo que escribir, porque me sabe a poco no decirte en palabras, el verbo se oculta tras el gesto, el deseo se encubre a sí mismo.