miércoles, 24 de abril de 2013

Arts Bogotá: un fragmento.

Os dejo aquí un fragmento filmado de la conferencia "L'art dans la rue, nouvelles expressions de la contreculture colombienne", dentro del festival Colombi'Arts que organizaron Les Amitiés Dranco-Colombiennes de Montpellier el pasado mes de marzo. Mil gracias a Jean-Pierre y a Rachel por el video. 


jueves, 18 de abril de 2013

Pequeño poema semanal.





No mires las entrañas a la noche
              deja
que actúe la palabra

                                  el silencio
no es otro
que nuestra propia voz

viernes, 12 de abril de 2013

El rostro de la sed, o leer a Diego Vaya.





Hace algunos días recibí en mi buzón, dedicado y firmado, Un canto a ras de tierra, el poemario con el que, en 2005, Diego Vaya -al que desde aquí agradezco su gentileza, y de quien ya hablé aquí- ganó el I Premio de Poesía Jóven La Garúa.
El poemario reactualiza algunas de las preocupaciones humanas más tratadas a lo largo de la literatura y del arte, y dialoga con la tradición española del Siglo de Oro, de la Antigüedad clásica y del Romanticismo europeo.
Detrás de una formación filológica y un evidente dominio del lenguaje, que demuestran los juegos sintácticos, la experimentación con el ritmo de la lectura que remite a algunas expresiones de las vanguardias históricas, y la aparente espontaneidad de los poemas-que aparentemente surgen a borbotones, a la velocidad del propio pensamiento del poeta- se esconden unos textos trabajados y reflexionados.
El poeta decide ahondar en las posibilidades y el juego que da el misterio de algunos elementos naturales, mostrándose admirador de Borges y continuador de algunos problemas que ya planteaban los románticos en torno a la sublimación de la naturaleza, -el reflejo becqueriano, la noche, el agua, las fuentes, las constantes referencias al sueño...-, a la prisión y la libertad, al amor y a aquellas fuerzas desconocidas que actúan por debajo de las apariencias (« La noche era un temblor una respiración de ciervo malherido (…) / Esperaste en las aguas La sed entonces tuvo rostro »).
Sin embargo, la constante referencia a la misteriosa fragilidad que existe entre la vida y la muerte y el uso de la iconografía cristiana hace pensar más en la poesía y el teatro español del Siglo de Oro que en cualquier otro movimiento europeo. También las dudas del poeta acerca de la condición moral del hombre (y esa dicotomía bondad/maldad) remiten a la tradición clásica del Don Juan, y toda la literatura española que plantea el tema del perdón judeocristiano.
De aquellas imágenes misteriosas que guardan algo detrás de sus apariencias, Vaya retoma algunas metáforas y referencias de índole surrealista, como los caballos o los cuchillos lorquianos (« Detrás de los espejos me he oído llorar deshojando el reflejo de mi cuerpo en miles de cuchillos que te nombran »). El autor reflexiona además sobre las posibilidades y las funciones del lenguaje, preguntándose si son los nombres lo mismo que aquello que nombran, dialogando así con la tradición platónica y neoplatónica, y buscando, a través de este lenguaje y de esta expresión, no solamente la belleza entendida como clásica, sino también, dentro del caos y la confusión, alguna certeza. 

sábado, 6 de abril de 2013

La palabra del poeta: una entrevista a José Kózer, por Cristina Ruiz-Poveda.




"Los poemas me suceden, ocurren. El poema se hace sólo, y hay algo de monstruoso en ello".

 "La función del poema es no tener un centro, es tener varios centros, y a partir de ellos, que ocurra todo". 

 "El compromiso del poeta es el compromiso con la propia poesía. Con el acto propio de la escritura".

sábado, 23 de marzo de 2013

Ritual de sábado.





"El mundo es veneno, el mundo me da vida terrenal. El mundo es fuego en mi boca. Creo en el mundo. Creo en todos vosotros. Surgid. Quemad. Pero no tardéis. Me gustaría verlo. Qué bien."

Manuel Vilas, Calor.

domingo, 17 de marzo de 2013

Poética del artefacto, -o una lectura de Mecánica del Canto-.




Hace tiempo que conozco la poesía de Cristian Piné y nunca deja de impresionarme. Cuando hace casi ya tres meses mi hermana me regaló Mecánica del Canto -publicado por Amargord en su colección Hecho en Lavapiés- sabía que no iba a ser un libro del que fuese fácil hablar, pero del que sería indispensable hacerlo. Pido disculpas por la tardanza.

Los poemas de Cristian juegan, entre otras cosas, con la sonoridad, pero también con los juegos de palabras y los dobles sentdos. Además de filólogo, Cristian es músico, y eso se percibe constantemente en su poesía. Desde las referencias literarias hasta las musicales, pasando por los constantes juegos sonoros y rítmicos y la ruptura del estilo tradicional de las figuras retóricas.

Cristian utiliza metáforas sorprendentes, una cantidad enorme de imágenes chocantes que llamaron mi atención desde el primer momento. Además, algo que siempre he admirado de Piné es su tempranísima dedicación a la poesía y el dominio de sus formas y referentes. Desgaja todas las posibilidades del lenguaje para crear nuevos significados.

La forma musical del lenguaje acompaña al propio tono del poema, y es por eso que para quien lee su Mecánica o asiste a uno de sus recitales –lo cual recomiendo encarecidamente, porque es un espectáculo, imprescindible para cualquier fan de su poesía-, con toda esa confusión de mensajes que se superponen constantemente, su humor, su ironía, la integración de todo tipo de niveles de la lengua en su poesía, su asombrosa capacidad de observación y poetización del entorno,  la complejidad y la belleza de su lenguaje, el diálogo directo que establece con el lector / espectador y el ingenio y la lucidez de su discurso no pueden dejarle indiferente. ¡No le perdais la pista!


Algunos fragmentos :


« Ella ha visto Venecia en una taza
Y su marido e un café con hielo

Sin azúcar ».

« Mirad cómo regreso sin que hubiera
Repartido la noche a sus extraños. (…)
Introduces tu mano
En lo más hondo de un café,
Te arrepientes de no haber sido
Una enferma mental
Que discute de noche con los astros ».

« En el ser sosegado predomina
La virtud silenciada del errante,
Del ermitaño ingrávido durante
El lento oscurecerse de la ruina ».