viernes, 8 de marzo de 2013

Algunos pasatiempos divertidos.



Con tanta biblioteca y tanta facultad y tesina, he intentado organizar mi tiempo para, por las noches, tener un rato para ver alguna serie graciosa. Hace meses que busco alguna que no termine por cansarme fácilmente, y cuyos capítulos no duren más de treinta minutos, para poder verlos cuando tienes cosas que hacer. La única que he encontrado por el momento y que me tiene enganchadísima es New Girl, una comedia de la FOX que no lleva más de una temporada y media. La protagonista, Jess (Zooey Deschanel, la hermana de la chica Bones, por cierto) es una profe de primaria que acaba de mudarse a un piso compartido con tres treintañeros. La serie, aunque podría recordar un poco a Friends o a Cómo Conocí a Vuestra Madre, me gusta especialmente por la estética un poco a lo Pushing Daisies (esa gran serie de la que solamente se hizo una temporada), un poco a lo naîf, que me pone de buen humor. Además, los capítulos duran unos veinte minutos, lo cual es estupendo cuando no quieres pasar demasiado tiempo pegado al pc. Otra serie que me tiene enganchada, aunque de otro estilo, es Once Upon a Time, pero es demasiado larga y ando buscando series o miniseries que ver en los ratos tontos. Y vosotros, ¿Qué recomendáis? 

jueves, 7 de marzo de 2013

Mi pequeño hongo.


Ésta es la nueva criaturilla que ha llegado hoy a mi buzón, al fin, después de una semana esperándola. Ando instalándole programas y acostumbrándome a ella. Aquí me paso los días en la biblioteca y para todo necesito llevar el ordenador conmigo, así que aprovechando que la tecnología en Francia está mucho más barata y hay muy buenos precios, me he hecho con este pc (¡bendita sección de ofertas de la FNAC!). 
Esta semana ando preparando, entre otras cosas, una conferencia que doy la semana que viene en el Festival Franco-Colombiano de Montpellier, donde haré una introducción al arte contemporáneo en Bogotá, ¡qué nervios! ¡Seguiré informando!

Otra etapa.




Hay muchas cosas que están cambiando últimamente, y es por eso que desde hace casi dos meses tengo el blog abandonado. Entre tantos cambios, preguntas y novedades a las que hacerme, he decidido hablaros de algunas de ellas (dejando un poco a un lado los temas puramente poéticos o académicos, como mi obsesión por la tesina, o temas de la burocracia francesa), y de cómo condicionan mi vida cotidiana. Una de las cosas más importantes es cómo vivir en una ciudad extranjera cara, como es Montpellier, lo mejor posible, con bastante poco dinero. Por eso he pensado ir compartiendo por aquí todo aquello que hago que puede ser útil para gente que esté en la misma situación que yo, para compartir el mismo tipo de inquietudes: Alguna receta, planes sencillos, o algunos recursos interesantes que encuentro por internet. 
Pienso seguir hablando de los libros que leo, las películas que me interesan o las actividades en las que participo, pero he querido también que todo aquello que ahora mismo me está suponiendo más cambios en el más amplio sentido de la palabra forme parte de este blog que, hasta ahora, ha estado algo aislado de ellos. Por todas estas razones estoy planteándome cambiar el nombre de La Luz Homicida a uno con el que me encuentre más cómoda a día de hoy, y, como podéis ir comprobando, también ando trasteando con el diseño.
Por ahora os dejo ua foto de mi recién hecho autocorte de pelo. 
Haha. 

jueves, 17 de enero de 2013

Enero.


Hubo libros de siglos pasados. LLuvia, frío, nevó. Echamos de menos a los padres, a los hermanos, a los amigos. Salimos a la calle con los bolsillos tísicos, obligados por el viento del Mediterráneo, cambiamos la distribución de los muebles, cantamos mientras conducíamos hacia la playa. Debíamos escribir un libro de poemas, pero dibujamos en la arena con los dedos. Saltamos hasta que no quedó nada que tocar, y, aunque estábamos lejos, nos dimos cuenta de que, en cierto modo, estábamos en casa.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Quiero hablar de muchas cosas (un post caótico).





"¿Por qué es mi libertad mudar de cárcel?
¿Por qué no hay realidad en el deseo?
Comprendo tantas cosas que hace frío
en este mayo ardiente en el que escribo. 
Sé que el destino existe y tengo miedo.

Un miedo inconcebible
a pervivir inmóvil y sin nadie
en la bañera breve del poema,
frente al azul rompiente de la vida."

Vicente Luis Mora, Autobiografía (novela de terror).

Se va acabando el año y se me rompen las botas. Quiero hablar de muchas cosas, pero se rompen los zapatos en la lluvia, y pienso en Agustín Fernández Mallo. Ayer tuve la suerte de asistir al Audioforum formado por éste, Manuel Vilas y Rubén Pozo, en el que se habló de la relación entre la música y la literatura, evento que forma parte del Festival Alta Fidelidad, en las naves del Matadero de Madrid. A pesar de ser un evento breve, se habló de la repercusión directa que tiene la música en la escritura de estos dos autores, y, en ocasiones, de sus métodos de trabajo a partir de la música. También se reprodujeron algunos temas musicales escogidos por los autores, como algunos ejemplos inspiradores o ilustradores de su escritura. 
Se me rompen los zapatos, decía, y estoy en casa, y los bártulos se esparcen por cualquier lugar de mi habitación, y es extraño decir casa, y es hermoso decir amigos, o decir familia. Mamá dice que bebo demasiado, y en mitad de este bordel que es la navidad y el regreso, las lecturas se multiplican y son (aún) más caóticas que de costumbre (sí, más). Leo fragmentos de poemas de Quevedo, también Un Siècle d'Or Espagnol al mismo tiempo que releo El Principito, que comienzo, emocionadísima, Madame Bovary y que termino (totalmente enamorada, por cierto) Autobiografía (novela de terror),  de Vicente Luis Mora.
Me gusta el ritmo de sus poemas, su respeto y amor por los clásicos, su rima (sí, rima, aquella cosa...) tan bien utilizada y natural, su asma, su Rosebud, su infancia. 
El caso es que me quedo sin botas, y acabo el año descalza, y llueve. Y tampoco puedo escribir sobre todas aquellas cosas que más me han gustado del libro, j'ai le bordel dans ma tête, digo ahora, y alguien llama por teléfono, pero no es mi teléfono. Recuerdo que me espera un año nocillero. Suena Johny Cash, y no tengo internet. Pienso en sexo. Recuerdo un poema. Bebo vino blanco. Pienso en sexo. Se me rompen los zapatos.



sábado, 29 de diciembre de 2012

(14).




(14).

"Al fin tomé la determinación.
Bajé al jardín mi cuerpecillo asmático
-Palma del Río, agosto, noche en llamas-,
y quise decidir
la que sería mía, cuál mi casa;
y así mudé mis bártulos al suelo
albino y tembloroso de la estrella
que más sola se hallaba,
y decidí que nunca volvería,
que había terminado la miseria,
que nunca aceptaría
la tierra de que están hechas las cosas."

Vicente Luis Mora, Autobiografía, (novela de terror).


El idioma es mi casa, me digo. El idioma es mi casa y construyo otra lengua con otros bártulos distintos.