domingo, 9 de septiembre de 2012

Apuntes felinos.



"Pero recuerdo la soledad: ninguna otra
presencia; cada cosa, lo que fuese. No ese tosco
revoloteo en el que te he convertido, igual que tú me has convertido
en tu centinela nocturno, en tu luz homicida".

Tess Gallagher.


Un domingo felino, leyendo a mi queridísima Tess Gallagher, al fin encontré un título nuevo para el blog.

martes, 4 de septiembre de 2012

La misteriosa naturaleza de las cosas (un retrato)


"Si me acuesto 
o me levanto, da lo mismo:

Los días y las noches me toleran. 
Debo de parecer viva a los extraños".

Jane Kenyon.


Hace unos meses, en el puesto de la Editorial Pre-textos de la Feria del Libro me recomendaron, según mis gustos, De Otra Manera, de Jane Kenyon. Empecé a leerlo hace un par de días y no me convenció demasiado, pero anoche decidí intentarlo de nuevo y, aunque no tiene nada que ver con lo que suele gustarme dentro de la poesía, hay algunas cosas que me han llamado la atención. En primer lugar, se trata de una poesía intimista, enfocada a la naturaleza, quizás herencia del siglo XIX -parece una paisajista, una botánica-, en la que la autora juega a velar su verdadero estado anímico (Jane Kenyon fue muy proclive a las depresiones) detrás de imágenes amables, del entorno diario. A pesar de la aparente cotidianidad de su poesía, Kenyon habla de lo oculto: descubre al lector las pequeñas cosas que suceden alrededor del ser humano sin que éste pueda percibirlas -como el reino animal, como el cáncer-, y entiende la naturaleza de igual a igual, en un diálogo constante con su voz poética. 
Pero hay algo trágico en sus poemas. Su enfermedad condicionó su escritura como una especie de base sobre la que construir los poemas. A pesar de que su estilo formal no me haya convencido demasiado, es cierto que bajo su tranquilidad cotidiana, late la muerte, y eso me gusta. También late un sexo intuido, poderoso y elegante. Es extrañamente tierna y cruel. Mola.


Un apunte sobre la fotografía: Esta mañana Guill Yakome colgó este retrato mío en facebook y me hizo super feliz. Es todo un placer y un halago que contase con mi cara y con mi foto para pintar. ¡MIL GRACIAS!

lunes, 3 de septiembre de 2012

"Fuera toda la vida un árbol negro..."










"Fuera toda la vida un árbol negro al que sólo dan vida los pájaros que emigran".

Diego Vaya.

Hace unos días me llegó, casi accidentalmente, La Ciudad Despierta, la antología de la poesía sevillana que ha publicado este año la editorial Cocó. Además de la edición (poemas e ilustraciones), me han llamado la atención algunas voces en particular, como la de Diego Vaya (algunos de cuyos versos, como la cita con la que comencé la entrada, se me repiten en la cabeza desde que los leí), la de Borja de Diego o  la de Laura de Miguel (como poeta madrileña invitada en la antología). Seguiré el rastro de estos poetas. 
Después del fin de semana (algo loco, algo improvisado, algo extraño), también hago listas de música, sigo dándole vueltas al nuevo título del blog y es septiembre.

sábado, 25 de agosto de 2012

Ben Brooks is alive.




"La gente grita. Quieren más cerveza. Empiezan otra canción. Ping está de rodillas. Ping cree que es muy bueno. Solo toca una nota. Estoy dentro de la nota. Esa nota es nuestra nueva casa, por el momento, que es para siempre".

Ben Brooks, Crezco.


Brooks es un gamberro. Es un teenager sarcástico, lúcido, inteligente, tierno, macarra y muy ingenioso. Hay mucho humor, sexo, exceso, drogas, ironía y también extrañeza. También mucha velocidad. Habla de la adolescencia desde la adolescencia: es arrogante, divertido y chulo, ágil y sincero (ni Murakami -mi odiado Murakami- ni leches fritas). Ben Brooks es real. Experimenta. No busca la moraleja. Su crueldad es tierna (¿o su ternura es cruel?). Vive. Por eso me gusta.

martes, 21 de agosto de 2012

El calor, José Hierro y los cuadernos de viajes.





"Transfigurado por la noche, oficio
el rito de la transfiguración
con libaciones de ginebra, bourbon,
whisky, tequila, ron, humanizadas
por el zumo de lima, ácida y verde,
que habla mi misma lengua con acento más dulce. 
Alguien me advierte que estoy solo".

"Alrededor, gira la ciudad, irrepetible,
giramos y giramos hasta morir,
porque por fin nos hemos descubierto".

J.Hierro.

Se supone que debería de estudiar y de seguir leyendo algunas cosillas, pero este calor solamente me deja tirarme con el ventilador cerca y esperar que pase el día lo más rápidamente posible. Hace un rato conseguí arrastrarme hasta la nevera, comer muchos hielos y continuar con Rimbaud. También el Cuaderno de Nueva York de José Hierro. Me gustan los cuadernos de viajes. Tengo además pendiente un post que aún estoy ultimando sobre la lectura de Cuadernos de Búsqueda de Javier Moreno, que pronto colgaré por aquí. 

Los tres últimos versos de la cita resumen mi amor hacia este libro. Me gusta el cuaderno de José Hierro por varias razones. En primer lugar, -las comparaciones son odiosas, pero ésta es inevitable- es curioso cómo afecta la ciudad en la escritura de cada escritor: mientras para Lorca Nueva York -y el cambio de su escritura- es un descubrimiento sorprendente y brillante de la gran ciudad, para Hierro ésta toma el papel de escenario sobre el que sitúa sus preocupaciones y referencias -muchísimas, tanto musicales (miles de referencias musicales) como poéticas, artísticas e históricas-. Su poemario tiene algo quizás de esa fascinación por la ciudad y la modernidad que obsesionó tanto a la vanguardia a la que tanto juego dio y da Nueva York, pero que a veces contrasta con el interés de Hierro por algunos motivos naturales, como el océano y el río y todos sus misterios. Se trata de una visión romántica de una ciudad-escenario que, en parte, alberga todas las ciudades, es decir, hecha en algunos aspectos con retales de referencias, también en la poesía de Hierro, en la que, más que la fascinación de la ciudad que nunca duerme, lo que encontramos es un escenario que es casi un estado mental donde la ciudad se recrea a sí misma. 

Esta lectura es casi una prolongación de un tema que me obsesiona, que es el de los viajes. Un viaje es una transfiguración, como el Nueva York de Hierro, es la mirada desde fuera y dentro de la ventana hacia un lugar nuevo. También el exceso y la soledad de los viajes. También la reconstrucción, la transfiguración, el espejo extranjero de uno mismo. En fin, es el calor, seguiré con los cigarrillos, masticando hielos hasta la madrugada y sin alejarme demasiado del ventilador. Disculpen las molestias.

domingo, 19 de agosto de 2012

Un cuerpo propio.





Hago listas, preparo posts, tomo algunas fotos, escribo algún poema:





una llamada telefónica
interrumpe la asfixia del domingo

después
vuelvo a esa sombra 
de gato
de agosto

algún músculo late
recordándome que nadie está a salvo del deseo

entonces

enciendo un cigarrillo
y pienso en la lluvia
más allá de los muslos