jueves, 27 de septiembre de 2012

Cadenas de Búsqueda.


"El poema es siempre una carnicería. ¿No ves
cómo sangro?"

J.Moreno.


Llevo muchas semanas queriendo hablar de Cadenas de Búsqueda, de Javier Moreno, publicado hace pocos meses en El Desvelo Ediciones, -recomendación y préstamo de Óscar Curieses, mil gracias, Óscar- pero, (mea culpa) hasta hace unos días, no tenía ordenadas todas las  razones por las que, este libro, es uno de los poemarios que más me ha gustado últimamente. 

Lejos de entender con exactitud lo que hace de su estilo algo, a mi parecer tan extraordinario,   quiero intentar explicar algunos de los señuelos por los que este libro me ha parecido especial: en primer lugar, parte de una base bastante común últimamente: la cuestión de la poesía en la era de las nuevas tecnologías. No solamente la poesía, sino más exactamente, el reconocimiento de lo poético. Lo auténtico de esta cuestión en Cadenas de Búsqueda es que su lenguaje, calmado e irónico, en ningún momento se aleja de lo convencional, sino que convierte la cotidianidad en una metáfora: su poesía es aparentemente una antítesis de lo poético, presentando una realidad mediada por el mundo de las nuevas tecnologías y el consumo. 

Dentro de sus poemas, hay romanticismo, una búsqueda sublime entre lo cotidiano, una crítica y un análisis de los tópicos poéticos (la mujer, el amor, los viajes, etcétera), en ocasiones aceptando como inevitable su intemporalidad, y reinterpretando algunos de estos temas desde una perspectiva original (temas como la nostalgia del recuerdo, la insatisfacción,  el deseo, la infancia, etcétera). Plantea una renovación de lo poético sin ser transgresor, ni agresivo, sino utilizando un lenguaje tranquilo y cercano con el que moldear y transformar la mirada poética actual.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

La herida de Gallagher.



"Paseamos despreocupadamente por las tiendas del muelle,
a la espera de cruzar con
el ferry: aún no sabemos
que te estás muriendo".

Tess Gallagher, El Puente que cruza la luna, 
Bartleby Ediciones,
 traducción: Eduardo Moga.


Desde hace más de una semana quiero hablar de la poesía de Tess Gallagher, pero entre unas cosas y otras no he podido hacerlo (sí, por cuestión de hospitales) hasta ahora. 

La autora escribió este libro tras la muerte de su marido, Raymond Carver, y en él plasma toda la herida que para ella supuso la pérdida de éste. Hay algunas cosas que me han llamado la atención, en primer lugar, -y sí, quizás sea obvio o superficial- la fuerza de esta voz poética femenina. Sobre la base de la desolación, Gallagher construye su poesía a través de la importancia de la iconografía del detalle. El recuerdo se transforma en retales reveladores, iluminatorios -¿iluminatorios?-, que dan respuestas a la autora y se nos presentan como una cotidianidad tranquila, que conforma, tanto su identidad, como la de su relación con Carver. 

En segundo lugar, utiliza el tema de la enfermedad de éste como un territorio sobre el que reconstruirlo, en una búsqueda del equilibrio entre vivos y muertos. Acepta la vivencia de la idea de la muerte a través de la memoria. La importancia que otorga a los momentos de quietud conforma también su estilo, frío y sereno. Utiliza un verso suave, musical, tranquilo y pausado, un lenguaje transformado por el dolor, en una poesía libre de rígidas articulaciones formales, y que se deja fluir sola. No habla de tristeza: Habla de la herida desde sus adentros. 

martes, 18 de septiembre de 2012

Premio Liebster y postoperatorio.



Después de pasar un día en el hospital y quitarme de encima (¡al fin!) mi operación de tobillo, llego a casa, y en mitad del aburridísimo reposo total me encuentro con que María Solís Munuera, desde su blog El doble del dentista (no dejéis de visitarlo, es un blog ESTUPENDO) ha otorgado a mi blog un premio Liebster. Mil gracias a María, y de veras, visitad su espacio.

El "liebsterado", si lo desea, debe hacer lo siguiente:

1. Copiar y pegar el premio en el blog enlazándolo con el blogger que te lo ha otorgado.
2. Premiar a tus cinco blogs favoritos con la condición de que tengan menos de 200 seguidores y dejarles un comentario en sus entradas notificándoles que han ganado el premio.
3. Confiar en que continúen la cadena premiando a su vez a sus cinco blogs preferidos.

Así que aquí os dejo mis recomendaciones:


1.- Cold Mornings, el blog de Emily Roberts.
2.- La Disonancia de los Pájaros, el blog de Almudena Vega.
3.- Hola, Gorrión, el blog de Dara Scully.
4.- El blog de Cristian Piné.
5.- Lo Urgente, lo importante, el blog de Silvia Guerrero Rosa.

¡A disfrutarlos!

martes, 11 de septiembre de 2012

Algunas posibilidades del deseo.





Después de las pupilas dilatadas
y el fragmento,
en blanco y negro, de la carne

queda también la pulpa
de la noche, una fotografía

aquella obscenidad
una mano
o un muslo
del que no pertenece

el collâge de tu cuerpo
a contraluz:

existen infinitas
maneras
de deseo.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Apuntes felinos.



"Pero recuerdo la soledad: ninguna otra
presencia; cada cosa, lo que fuese. No ese tosco
revoloteo en el que te he convertido, igual que tú me has convertido
en tu centinela nocturno, en tu luz homicida".

Tess Gallagher.


Un domingo felino, leyendo a mi queridísima Tess Gallagher, al fin encontré un título nuevo para el blog.

martes, 4 de septiembre de 2012

La misteriosa naturaleza de las cosas (un retrato)


"Si me acuesto 
o me levanto, da lo mismo:

Los días y las noches me toleran. 
Debo de parecer viva a los extraños".

Jane Kenyon.


Hace unos meses, en el puesto de la Editorial Pre-textos de la Feria del Libro me recomendaron, según mis gustos, De Otra Manera, de Jane Kenyon. Empecé a leerlo hace un par de días y no me convenció demasiado, pero anoche decidí intentarlo de nuevo y, aunque no tiene nada que ver con lo que suele gustarme dentro de la poesía, hay algunas cosas que me han llamado la atención. En primer lugar, se trata de una poesía intimista, enfocada a la naturaleza, quizás herencia del siglo XIX -parece una paisajista, una botánica-, en la que la autora juega a velar su verdadero estado anímico (Jane Kenyon fue muy proclive a las depresiones) detrás de imágenes amables, del entorno diario. A pesar de la aparente cotidianidad de su poesía, Kenyon habla de lo oculto: descubre al lector las pequeñas cosas que suceden alrededor del ser humano sin que éste pueda percibirlas -como el reino animal, como el cáncer-, y entiende la naturaleza de igual a igual, en un diálogo constante con su voz poética. 
Pero hay algo trágico en sus poemas. Su enfermedad condicionó su escritura como una especie de base sobre la que construir los poemas. A pesar de que su estilo formal no me haya convencido demasiado, es cierto que bajo su tranquilidad cotidiana, late la muerte, y eso me gusta. También late un sexo intuido, poderoso y elegante. Es extrañamente tierna y cruel. Mola.


Un apunte sobre la fotografía: Esta mañana Guill Yakome colgó este retrato mío en facebook y me hizo super feliz. Es todo un placer y un halago que contase con mi cara y con mi foto para pintar. ¡MIL GRACIAS!