domingo, 28 de octubre de 2012

Mon arrivée à Montpellier



Después de una semanita desde mi llegada, de instalación, mudanza y gestiones administrativas, os dejo un poemita que escribí hará un par de días, pero no habla de la ciudad. Montpellier es una ciudad acogedora. La gente es simpática. hay familia, -viejos amigos, familia-. Hace frío y un viento espantoso. Montpellier huele a chimenea. Hay voces que hablan en idiomas distintos. Y hay escenas que merecen reseñarse: hacer tiempo en la lavandería, la espera del tren, o el olor a chimenea. Me gusta Montpellier.



No hay nada de romántico en el cielo
ni tampoco
hablaré de los labios
no evocaré al poeta
que me enseñó a llamar a todo por su nombre.

Hoy la literatura está en mi cabello sucio
en la temperatura de mis manos
en los ocho minutos que tardará en llegar
el próximo tranvía.

Hoy la literatura
es la cuna cruel de la rutina
la estaca de lo extraño que crece de mi pecho.

Sin embargo
todavía algunas veces
dejo nacer la infancia
la elevo más allá de mis propios muslos.

La juzgo, la ultrajo, la añoro, la aborrezco.

No tengo más que dar:
la belleza (lejana y sórdida)
se encuentra en otro sitio.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Je m'en vais (extraños comienzos).



Pronto tomaré un tren hacia la patria gala. Tengo varias listas que cuelgan de mis paredes. Listas de equipaje. Listas de libros. Listas de burocracia que debo resolver. De gente a la que debo escribir. De supervivencia a mi precaria economía. Comienza el otoño y estoy en ninguna parte. Se resiente la garganta. Es extraño. El reposo. El lugar que ocupa el momento después de la enfermedad y antes de la total recuperación. Las mañanas son poco gentiles, y me cuesta despertar. La pierna no duele. Delante del ordenador, envío y recibo mil emails que dificultan o acaban por facilitar y solucionar mi partida y mi inscripción en la universidad. Me despierta la radio y el país me duele. Desayuno y me duele. Ordeno mis papeles y me duele. Miro a mi madre a los ojos y me duele. Por suerte, después de acabar con El Enigma, de Josefina Aldecoa, hoy leo Trenes hacia Tokio, la tercera novela de Alberto Olmos publicada por Lengua de Trapo en 2006. Es la primera novela suya que leo, y hay algo en su escritura que me recuerda a A.Fdez. Mallo y sus experiencias nocilleras -aunque más minimal, sí-. En fin, son solamente algunas primeras impresiones, y seguramente esté diciendo tonterías. Seguiremos informando.

Después, es así como miro a mi madre a los ojos. Así es como escucho las noticias en la radio, así, como bajo a hacer algunos recados domésticos, así, como me fumo algún cigarrillo, como mando algunos emails, o continúo haciendo listas. Libros, series y películas. Ésta es mi trinchera a este extraño comienzo del mes de octubre. Y todo es tácito hasta que Alberto Olmos dicta su sentencia en una frase: "Nos callamos. Miramos por la ventana. Le digo que tiene una vista fantástica. Él me señala un solar en construcción y me dice que pronto dejará de ver los rascacielos. (Mi vida es hacer viajes en tren para que me digan que no. Esa es mi vida)". Y fin.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Cadenas de Búsqueda.


"El poema es siempre una carnicería. ¿No ves
cómo sangro?"

J.Moreno.


Llevo muchas semanas queriendo hablar de Cadenas de Búsqueda, de Javier Moreno, publicado hace pocos meses en El Desvelo Ediciones, -recomendación y préstamo de Óscar Curieses, mil gracias, Óscar- pero, (mea culpa) hasta hace unos días, no tenía ordenadas todas las  razones por las que, este libro, es uno de los poemarios que más me ha gustado últimamente. 

Lejos de entender con exactitud lo que hace de su estilo algo, a mi parecer tan extraordinario,   quiero intentar explicar algunos de los señuelos por los que este libro me ha parecido especial: en primer lugar, parte de una base bastante común últimamente: la cuestión de la poesía en la era de las nuevas tecnologías. No solamente la poesía, sino más exactamente, el reconocimiento de lo poético. Lo auténtico de esta cuestión en Cadenas de Búsqueda es que su lenguaje, calmado e irónico, en ningún momento se aleja de lo convencional, sino que convierte la cotidianidad en una metáfora: su poesía es aparentemente una antítesis de lo poético, presentando una realidad mediada por el mundo de las nuevas tecnologías y el consumo. 

Dentro de sus poemas, hay romanticismo, una búsqueda sublime entre lo cotidiano, una crítica y un análisis de los tópicos poéticos (la mujer, el amor, los viajes, etcétera), en ocasiones aceptando como inevitable su intemporalidad, y reinterpretando algunos de estos temas desde una perspectiva original (temas como la nostalgia del recuerdo, la insatisfacción,  el deseo, la infancia, etcétera). Plantea una renovación de lo poético sin ser transgresor, ni agresivo, sino utilizando un lenguaje tranquilo y cercano con el que moldear y transformar la mirada poética actual.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

La herida de Gallagher.



"Paseamos despreocupadamente por las tiendas del muelle,
a la espera de cruzar con
el ferry: aún no sabemos
que te estás muriendo".

Tess Gallagher, El Puente que cruza la luna, 
Bartleby Ediciones,
 traducción: Eduardo Moga.


Desde hace más de una semana quiero hablar de la poesía de Tess Gallagher, pero entre unas cosas y otras no he podido hacerlo (sí, por cuestión de hospitales) hasta ahora. 

La autora escribió este libro tras la muerte de su marido, Raymond Carver, y en él plasma toda la herida que para ella supuso la pérdida de éste. Hay algunas cosas que me han llamado la atención, en primer lugar, -y sí, quizás sea obvio o superficial- la fuerza de esta voz poética femenina. Sobre la base de la desolación, Gallagher construye su poesía a través de la importancia de la iconografía del detalle. El recuerdo se transforma en retales reveladores, iluminatorios -¿iluminatorios?-, que dan respuestas a la autora y se nos presentan como una cotidianidad tranquila, que conforma, tanto su identidad, como la de su relación con Carver. 

En segundo lugar, utiliza el tema de la enfermedad de éste como un territorio sobre el que reconstruirlo, en una búsqueda del equilibrio entre vivos y muertos. Acepta la vivencia de la idea de la muerte a través de la memoria. La importancia que otorga a los momentos de quietud conforma también su estilo, frío y sereno. Utiliza un verso suave, musical, tranquilo y pausado, un lenguaje transformado por el dolor, en una poesía libre de rígidas articulaciones formales, y que se deja fluir sola. No habla de tristeza: Habla de la herida desde sus adentros. 

martes, 18 de septiembre de 2012

Premio Liebster y postoperatorio.



Después de pasar un día en el hospital y quitarme de encima (¡al fin!) mi operación de tobillo, llego a casa, y en mitad del aburridísimo reposo total me encuentro con que María Solís Munuera, desde su blog El doble del dentista (no dejéis de visitarlo, es un blog ESTUPENDO) ha otorgado a mi blog un premio Liebster. Mil gracias a María, y de veras, visitad su espacio.

El "liebsterado", si lo desea, debe hacer lo siguiente:

1. Copiar y pegar el premio en el blog enlazándolo con el blogger que te lo ha otorgado.
2. Premiar a tus cinco blogs favoritos con la condición de que tengan menos de 200 seguidores y dejarles un comentario en sus entradas notificándoles que han ganado el premio.
3. Confiar en que continúen la cadena premiando a su vez a sus cinco blogs preferidos.

Así que aquí os dejo mis recomendaciones:


1.- Cold Mornings, el blog de Emily Roberts.
2.- La Disonancia de los Pájaros, el blog de Almudena Vega.
3.- Hola, Gorrión, el blog de Dara Scully.
4.- El blog de Cristian Piné.
5.- Lo Urgente, lo importante, el blog de Silvia Guerrero Rosa.

¡A disfrutarlos!

martes, 11 de septiembre de 2012

Algunas posibilidades del deseo.





Después de las pupilas dilatadas
y el fragmento,
en blanco y negro, de la carne

queda también la pulpa
de la noche, una fotografía

aquella obscenidad
una mano
o un muslo
del que no pertenece

el collâge de tu cuerpo
a contraluz:

existen infinitas
maneras
de deseo.