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lunes, 23 de septiembre de 2013

All the world is green.






Decoro lo cotidiano para decirme que no estoy sola. Imagino vivir en otra parte. Hay lugares que dejaste que no sabes si esperan. No importan aquellos sitios a los que no perteneces. Pienso en enfermedades. Cabeza, pecho, espalda, sexo. Hay estrías. El futuro es un anuncio de Neutrex. El violeta destella débilmente. El pasado no es. Os dije que era verde, y estaba en lo cierto. Y esta ciudad es gris. Y azul. Y no. 

lunes, 6 de mayo de 2013

Poema semanal.





Si me preguntan
diré que recogía las migajas,

nadie supo
aquello que esperaba más allá
de mis propias manos

sábado, 4 de mayo de 2013

Mad Men.


He decidido darme un capricho al mes, y en vista de que mi conexión a internet deja mucho que desear para ver videos online, hace unos días, en un arrebato de euforia, me compré la segunda temporada de Mad Men. Desde hace unas semanas he estado viendo la primera, y, aunque la gente que me había hablado de ella, era una serie que al principio no me llamaba nada la atención, pero he acabado enganchándome por completo. Es una crítica estupenda a la sociedad norteamericana, y además la estética es una pasada, y ¡tiene una banda sonora genial! Ah, y adoro a Peggy Olson. ¿Hay algún madmenmaníaco en la sala, con quien pueda compartir mis euforias? Gracias.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Quiero escribir sobre la buena gente.


Quiero escribir sobre tus brazos de nido. Me gustaría decir el hogar, hablar de la humedad, de la cama vacía cuando te vas temprano. A veces digo "tú" y quiero decir "todos". A veces hablo de ti y quiero hablar de otro, de la bondad de otro. Lejos de casa la gentileza se encuentra en las pequeñas cosas. La palabra, la mano, el cigarrillo que fumas y tu tos en la ventana. A veces digo tú y quiero decir "ellos". Los que no están tan cerca. Quiero ponerle nombre a la importancia de la mano compañera, y a la presencia generosa de quien no debe nada. Hay demasiado poema sobre el miedo. Demasiada palabra sobre el cruel.  En este caos de ombligos tu cuerpo es el mundo. El vino es un río inmenso y recorrer el mapa de espaldas es una búsqueda húmeda, gentil y dadivosa. Luego marchas y algo duele y es tierno al tiempo. Y yo no sé decir lo que después escribo. Me queda la música en un idioma que sólo entiendo yo, y también la cama deshecha y resentida, el frío, las ganas de dormir, y entonces pienso: La saliva es el mistral. La bondad del cuerpo no es otra que la bondad del mundo. 

jueves, 29 de noviembre de 2012

Los zapatos de Agustín Fernández Mallo.


"Desdentado horizonte de edificios,
ecualizan un cielo de acero, rugen
cañerías colesterolizadas, 
es el cuerpo,
sin más,
escuchándose río abajo".

...

"Tenemos dos cuerpos, el visceral
y el informático, unidos por el tacto, ojalá
el cerebro tuviera la tecla escape
para salir de sí mismo, cerrar la vida
desde fuera".

...

"Sudas agua mineral, supongamos la luz
esas burbujas, supongamos zapatos que expresan
el horizonte de sucesos,
supongamos que abres la maleta y un rostro dice,
su careta, gracias".

Agustín Fernández Mallo, Antibiótico.


Me obsesionan los zapatos de Agustín Fernández Mallo. Algunas veces cuelgan de los árboles,  y los lugares son cordones umbilicales de los que desarraigarse. Rastreo la iconografía del zapato. El tiempo pasa despacio. Hay un riachuelo y una suerte de espejos. Persigo los espejos y sus juegos de máscaras. Redes geométricas se entreven en la poesía de Fernández Mallo. La esperanza cóncava que se forma / al mear sobre la nieve. Es divertido, juego a sus espejos, sus emisiones de fotones, su tejido de partículas y escenas cotidianas, me miro en la fotografía y ese rostro ya nunca será mío. Entonces, miro el rostro de otra. No me pertenezco.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Duermevela.





El agua caliente limpia mi garganta. Nos perseguían varios hombres sin rostro vestidos de azul. También había veneno en alguna parte y el sabor amarillo del azufre. Corrí tanto que hoy me duelen las piernas y estoy despierta, y los tobillos arden. Me asustó un pájaro rojo y los cuerpos sin ojos. Corrí tanto que ahora necesito quemarme la lengua con este agua que hierve. Corrí y había voces y siluetas entre la niebla. Hoy tengo poco más que la cama y un temblor en las rodillas, pero no tengo voz. Algo limpia y calienta y quema la garganta. Me despertó la lluvia. Pienso en la casa roja. El lugar del refugio era una metáfora donde la palabra daba la bienvenida al peregrino. Lejos, alguien cantó en un idioma que no pude comprender. Una semilla crecía debajo de cada cigarrillo. Más tarde, los hombres azules se alejaron y no quedó nadie.