Hacer listas es acompañar a este tiempo de vuelo de sombreros y tormentas finales. Un cuento empieza con un cambio, y a veces yo soy la protagonista, aunque no quiera escribir mi propio nombre. Escucho y aprendo. El pequeño panel de inspiraciones crece lentamente. Hay un renacimiento en cada despertar, y persigo ese pensamiento cada día. Internamente los paisajes se construyen en defensa propia, los riego algunas veces sin darme cuenta, otras son autóctonos y salvajes. Crecen enigmáticamente. La calma era eso, por lo tanto: confiar en el tiempo, estirar las horas hasta moldearlas a nuestra propia medida. Habitar pequeños espacios y transformarlos en tierras misteriosamente fértiles.
domingo, 5 de octubre de 2014
domingo, 28 de septiembre de 2014
Poema.
Polvo sería la vida de otro modo, y digo polvo
Porque quedan aún piezas de esta mala manera
He
logrado
Reconstruir
mi mano de escayola;
célula necrosada es el núcleo del cuerpo,
pero oscuramente
hay también un ecosistema de cavidades
el tejido pulmonar regenera su bosque
en su noche torácica
Las piernas
fatigadas no son todavía escombro.
La imagen la saqué de aquí.
jueves, 25 de septiembre de 2014
El lenguaje como esqueleto. O una lectura de "Al Envés de la voz", de Cristian Piné.
Como muchos lectores, algunas veces,
antes de comprar un libro, a no ser que sea de alguien que ya conozco, busco en
internet reseñas, comentarios, información sobre esa publicación. A menudo se
tratan de libros que, a pesar de ser de poesía, -y digo esto por su menor
número de lectores- no dejan indiferentes a la blogosfera.
Y justamente por esta razón, porque ancha es la blogosfera y hay buenísimos
poetas y publicaciones, desde hace algunas semanas me hago una pregunta: ¿por
qué extraña razón apenas hay reseñas de los libros de Cristian Piné, uno de los
poetas, a mi parecer, más brillantes de los últimos tiempos? Personalmente
confesaré que es una de las pocas lecturas que me abren las puertas hacia
lugares más allá del lenguaje que conocemos. Sus escritos son una especie de
revelación. Para el que no conozca a Cristian, ya va siendo hora. Es un poeta
imprescindible en el panorama de la literatura en español que no podemos pasar
por alto por más tiempo. Por eso, no tardaré en responder a la pregunta que me
hice al principio del párrafo: creo que reseñar a Piné es de lo más difícil que
he hecho en este blog. Antes de nada, pediré perdón al autor por los errores, o
lecturas imperfectas que haya podido hacer de su texto. El problema es que la
poesía de Cristian es como una enorme incógnita que hay que intentar descifrar
poco a poco para conseguir entrar en el juego de significantes y significados.
Y aquí va mi propuesta sin pretensiones: una posible mirada a su poesía.
Pues bien, si ya en Mecánica del Canto Cristian nos dejaba
boquiabiertos poniendo patas arriba los andamiajes mismos del lenguaje, dos
años después, gracias a la fantástica iniciativa “1000 Books by 1000 Poets” de
89 Plus y la LUMA Fondation llamada “Poetry will be made by all”, podemos
disfrutar de un pequeño almanaque de poemas de Piné, titulados, esta vez, “Al
Envés de la Voz”.
En este libro, Piné nos aúna temas
esenciales de la poesía. Siete palabras dividen sus siete epígrafes en los que
el autor ordena sus pensamientos en torno a la palabra misma. Sí, porque si
tuviese que definir con una palabra el tema del poemario, diría: palabra.
Cualquiera que haya leído a Piné dirá:
bueno, pero éste es el tema
principal de la poesía de Cristian. Y tendría razón. Pero a diferencia de
Mecánica del Canto (del que ya hablé aquí), su primer libro, donde el autor estaba más interesado en jugar
con el funcionamiento interno del lenguaje, aquí vemos un interés mayor por la
importancia del tono, y una mirada hacia la construcción misma del discurso.
Enigmático, inquietante, difícil y grandiosamente perturbador, la selección de
poemas de Piné desmenuza todos los pormenores del lenguaje para ofrecérselos al
lector en forma de gran pregunta. Para ello, nos divide el discurso en siete
partes.
La primera, (“Voz”) nos plantea una posible definición implícita de lenguaje: el
lenguaje es palabra en movimiento. Es el andamiaje del mundo. (“En medio de este baile estrafalario se
desploman / y es tan difícil decir en voz alta / que debajo de la tierra está
el silencio”). Cristian presenta la palabra como un arma de doble filo: puede ser parasitaria, demagógica, devorar el templo,
remplazarlo con intenciones de poder que se encuentran al envés de su
apariencia primera, o por el contrario, destruir esa demagogia con pedagogía,
remplazar el templo, hacerlo humano. La pregunta a lo largo de estos poemas es
la siguiente: en tiempos de crisis (crisis de fe, de promesas incumplidas,
crisis de grandilocuencia), donde la palabra ha sido tan denostada, ¿qué
esperar de la voz?
(“Se
avecina un cielo de cicuta / (…) / que nadie te encuentre / sentado en las
aristas del relámpago”). –Entonces yo pienso en Mestre, cuando decía, que
hay que tener cuidado con el uso la palabra, que no hay que vejarla.- Si la
idea es la divinidad, o lo sacro, y es la palabra lo que más se aproxima a esta
idea, ¿Cómo puede el hombre reconquistar
su propia voz?
Es aquí donde Piné pone las cartas sobre
la mesa, y en su epígrafe “Obstáculo” expone los impedimentos para que este
fluir se desarrolle con naturalidad. No es otra que la propia mezquindad del
hombre la que impide a éste elevarse hacia la palabra. Pero también hay
humanidad en el hombre, y poesía superviviente. Pero el conjunto de individuos
ha perdido la percepción, pues hoy la fe la identificamos con un lenguaje
demasiado conocido, y con ello juegan sus versos (“Dios resucitado”, “viejas quemaduras”, “ruinas”…). El hombre enfoca
mal esta falta de percepción. La fe es un esqueleto antiguo, es Historia, y hay
que renovarla. El esqueleto de la fe es el lenguaje, y por ahí hay que empezar
a construir un cuerpo.
En “Medida”
es el número el lenguaje. Piné busca una unidad en este mundo donde la
fragmentación existe en todos los campos de la vida. Utiliza el lenguaje bíblico, profético, de las
Sagradas Escrituras para hablar de la unidad,
pues Cristian busca aquello que aún sea indivisible, infragmentable, el Uno. Y
dentro de esta búsqueda, un hallazgo: la sílaba. La sílaba es la profeta de la
palabra, el matiz necesario que perfila la realidad y la da nombre. La sílaba es la memoria de la
realidad.
En este epígrafe Piné habla también de
la mesura del tiempo. La sociedad
espera que los individuos, en medio de esta rapidez de nuestra vida actual, “crucifiquemos
nuestra voz”, que la velocidad nos arrastre hasta perder la palabra, y, así, perdamos
además la capacidad de nombrar una noción de nosotros mismos. Pero por esa
misma razón, la palabra resiste, y es velocidad y movimiento. El mundo, tal y como
lo conocemos, es incierto. Tanto dioses, como ciencia son lenguaje.
Pero hablemos de los problemas del ser:
en “Generación” Cristian se pregunta
cuáles son los problemas prácticos del hombre. La respuesta puede ser múltiple:
desorientación, pérdida, simpleza… pero proféticamente Piné alcanza a adivinar
los comportamientos de esta “generación”, y también los impulsa, con su palabra
quiere despertar un genio, un carácter, una reacción inmediata, un movimiento: Cristian invita al hombre a
mantener un contacto real con sus iguales, y a mantener el lenguaje como plenitud. (“El
cerebro dispone demasiado cerca / los dos mundos: papel y plenitud, levedad / y
filo, látigo y caricia con la mano áspera”).
Destapado el problema de la
comunicación, surge la incapacidad de la identidad y la máscara. Para Cristian lo que antes era significarse por sus nombres ahora es
superficialidad, oscuridad del alma, incomprensión. (“Se hace cada vez más rígida y pálida tu boca / más tarde tus brutos
rasgos se harán máscara”). La resistencia del lenguaje es, para Piné, un
tira y afloja contra los engranajes del poder. Jugar con el vocabulario del
poder nos hace máscaras.
Es, sin embargo, en “Obra” donde Cristian utiliza los
mecanismos más sacramentales, y el tono más profético. Imágenes como el diluvio
universal pueden verse como un fantástico reflejo de la crisis actual. Tras el
diluvio, dice Piné, hay objetos, y no le falta razón: no hay manos, dice,
solamente cosas. Era la sílaba la
unión de todos los pedazos del diluvio, y lo es hoy el lenguaje, el único
posible portador de verdad. Porque antes de los objetos todos éramos niños
mirando hacia el misterio. (“Ahora
recuerdo cuando mis manos eran un cuenco…”).
Pero de todo esto, el ser humano tiene
mucha culpa, y carga con ella. “Castigo”
es por ello una especie de apocalipsis final, en el que el hombre se enfrenta a
su mal más temido: la soledad. (“El
caníbal no quiere dormir solo”). Y Piné nos pone delante de todos los
miedos del hombre, sin anestesia: la soledad, la muerte de los ideales, la
falta de sentido, el paso del tiempo, en un tono casi frenético, apoteósico,
delirante. (“La sílaba laceraba sus
axilas / espesas y ulceradas como cielos finales”, “le vendaron los ojos con
una estrella fósil / para no reconocerse en la estrechez del párpado”). ¿Cuál
es el castigo real entonces? La confusión del lenguaje. Es el lenguaje el que
se vuelve contra el alma del hombre.
El poemario termina con “Sarcófago”, último epígrafe en el que
Piné deja abiertas las posibles consecuencias del poder de la palabra. El
lenguaje, para todos aquéllos que aún creemos en él, puede ser un peligro, un
temblor, no, como quizás pensáramos, un arma, una herramienta de resistencia,
un lugar al que pertenecer. Pero, si el lenguaje se termina, ¿Dónde van los
conceptos? ¿Nos mata el lenguaje o lo matamos nosotros? El autor juega
audazmente con nosotros. ¿Puede el lenguaje hacernos dudar de sí mismo?
Es el lenguaje un arma de doble filo: ¿revólver
o amenaza? ¿defensa o desnudez?
p.d: Podeis encontrar el libro aquí.
martes, 23 de septiembre de 2014
Diez expresiones en español que provienen de los naipes.
Hace
algunas semanas que me digo que hay un montón de expresiones en
español que provienen del mundo del juego (de los de azar, de los populares...) y, dentro de este tema, de los naipes. Muchas de ellas no solamente del juego de naipes en general, sino de la baraja española, y de los juegos de la tradición local. Como os decía, desde hace algunas semanas ando dándole vueltas a encontrar expresiones que tengan que ver con juegos de cartas, y aquí os dejo las diez que más divertidas me han parecido, y, sobre todo, más locales:
1.-
Cantar las cuarenta:
Quiere
decir reñir justamente a una persona, decirle a alguien las verdades
a la cara. En el popular juego de cartas llamado tute, las cuarenta
son la combinación del rey y el caballo del palo del triunfo. Quien
canta las cuarenta suele ser quien tiene más posibilidades de ganar,
o, por lo menos, quien domina la situación porque tiene la partida
en su mano.
2.-
Llevar un as en la manga:
Tener
un as en la manga es guardar un recurso escondido hasta el momento en
el que sea necesario para crear un golpe de efecto muy positivo o
para vencer ante alguna situación. La frase proviene de los juegos de cartas en los que el as suele ser la carta de mayor valor, y, por tanto, tener un as escondido en la manga podía suponer un triunfo en una partida de póker.
3.-
Hacer/ Echar /Lanzar un órdago:
En
el Mus, popular juego de cartas español, el órdago es una apuesta
en la que el jugador arriesga todos los tantos que tiene. Si le sale
bien, gana la partida. Por eso, “hacer un órdago” es apostarlo
todo, arriesgarlo todo a una sola cosa, También se dice que una cosa
es “de órdago” cuando es muy grande, de gran calibre,
importancia o tamaño.
4.- Tirarse/echarse/marcarse un farol:
Quiere
decir mentir o exagerar. En algunos juegos de naipes se llamaba y aún
se llama “farol” a la mentira que dice un jugador sobre las
cartas que tiene para que los demás queden deslumbrados -tal vez de
ahí la palabra- y no se arriesguen a apostar. Fuera de contexto
alguien que se “echa un farol” es alguien que cuenta una mentira,
generalmente para presumir o llamar la atención.
5.-
Estar echo una sota / ser una sota / ponerse echo una sota:
Ser
alguien con mal genio, insolente, seco y desagradable. Se trata de la
misma actitud que parece traslucir en la figura del mismo nombre de
la baraja de cartas española, la sota, que representa a un
paje más bien andrógino.
6.-
Sota, caballo y rey (ser):
Se
denomina así a aquello que tiene muy poca variedad. Los libros de un
mismo autor, los hábitos de una persona,... la locución se refiere
a las tres figuras de la baraja española. Seguramente la locución
adquiriera su significado actual por referirse en otros tiempos
únicamente al verbo comer, ya que antiguamente se llamaba sota,
caballo y rey al cocido, comida que en muchos lugares se repetía
casi a diario y que constaba, y consta de tres partes: sopa,
garbanzos y verdura, y carne.
7.-
Poner las cartas sobre la mesa / boca arriba:
Obrar
con sinceridad, a la vista de todos. Actuar con claridad, descubrir
públicamente un propósito o una forma de actuar. El dicho alude a
los juegos de naipes “descubiertos”, en los que todos los
jugadores conocen las cartas de sus oponentes.
8.-
Jugador de chica, perdedor de mus:
En
el Mus, la “chica” es la baza en la que se apuesta a quien tenga
la menor cantidad de puntos entre sus cartas. Es la única baza en la
que gana quien menos puntos tiene, así que es la que puede obtener
el perdedor del juego. En el juego, la frase se dice cuando el
jugador apuesta (envida) a la chica, pero pasa a
la grande. Fuera de este contexto, la expresión quiere decir
que, quien no apuesta a lo alto, pierde, y que quien apuesta a lo
bajo, gana poco, o nada.
9.-
Dar / tener
carta blanca:
Tiene
carta blanca quien está autorizado para obrar como quiera para
conseguir algún fin, aunque sea de manera poco ortodoxa o
aparentemente inapropiada. “El presidente del gobierno ha dado
carta blanca ministro de Economía para subir los impuestos”. La
expresión parece ser que puede proceder de ciertos juegos de cartas
en los que “dar carta blanca” significaba que, aquella carta que
no tiene ninguna figura, vale como comodín, es decir, tiene el valor
que al jugador más le interese, se puede usar como a uno le parezca
y combinar de múltiples formas.
10.-
Darse / pegarse un tute:
Realizar
un trabajo muy intenso o de un esfuerzo extraordinario y poco común,
igual que es poco común hacer tute en el juego de cartas con el
mismo nombre, es decir, reunir los cuatro reyes o los cuatro caballos
de la baraja española. Un ejemplo para la frase: “Esta mañana me
he dado un tute tremendo, porque he ordenado todos los libros de la
casa”.
*Nota
para extranjeros: la baraja
de cartas española está formada por 48 naipes o cartas que se
“barajan”, es decir, se mezclan y reparten, y, por metonimia,
recibe este nombre.
Tradicionalmente
se divide en cuatro familias,
también llamadas palos,
cada uno numerado del 1 al 12, que son: oros, copas, espadas y bastos
(este orden coincide con el código para “pintar
las cartas”).
Las figuras corresponden a los números 10 "sota", 11
"caballo" y 12 "rey", respectivamente.
Existen muchas más expresiones, aunque más locales (todas las expresiones que provienen del Mus, por ejemplo) o más generales, pero estas fueron las que me parecieron más divertidas. ¿Y vosotros? ¿Conocéis más expresiones que provengan de los juegos de naipes? Extranjeros: ¿En vuestro idioma también existen este tipo de expresiones?
domingo, 21 de septiembre de 2014
Diario: algunas cosas que estoy aprendiendo.
El día en que abandonamos el alma empezamos a echarlo todo por la borda. Digamos, por ejemplo, olvidar nuestro nombre, dirección, familia. Digamos olvidar respirar, olvidar escribir, o tal o cual actitud que antes comenzábamos a asimilar. Digamos ofrecer las manos a la nada, priorizar, descansar, comunicarnos, tener una esperanza.
Dicen que Paris era una fiesta y no mentían. El fin de semana fue intenso, y grande, y emocionante. Entonces empiezo a darme cuenta de cosas. Un poeta dice, y yo respondo: nunca el corazón fue solitario.
martes, 16 de septiembre de 2014
Review: Instapaper, guarda ahora, lee después.
Hoy quiero hablaros de una aplicación que he descubierto recientemente y que, para una persona desordenada como yo, es toda una revolución. Se trata de Instapaper, la aplicación online con la que podemos guardar todos los artículos y enlaces que nos interesen y no tengamos tiempo de leer de inmediato.
Así dicho tal vez no parezca nada del otro mundo, pero tengo que decir que en la práctica es una gran ayuda para simplificarnos la vida. ¿Cuántas veces enlazamos links y links y más links en internet en relación con algún tema que nos interesa y acabamos con veinte páginas abiertas de artículos interesantísimos y diversos esperando ser leídos? A mí me pasa casi todos los días, y finalmente siempre tengo la misma sensación: estoy perdiendo el tiempo.
Por eso Instapaper es simplificarse la vida: los artículos que nos interesan, los guardamos en nuestra cuenta de Instapaper para leerlos más tarde. Podemos incluso clasificarlos en carpetas temáticas, -como es mi caso-, dependiendo del área del que traten, seleccionar nuestros artículos favoritos y guardarlos según nuestros intereses. Así cuando queramos informarnos sobre estas áreas, no tenemos más que introducirnos en la carpeta respectiva y buscar el artículo que en ese momento necesitamos.
Además, con este programa podemos leer nuestros artículos desde el teléfono móvil, el ordenador, el ebook, el Iphone, el Ipad... en fin, desde casi cualquiera de nuestros aparatos electrónicos. Para saber más sobre este tema, podéis consultar este enlace.
Por otra parte, una vez leídos, estos artículos podemos conservarlos en sus carpetas, archivarlos, pero también marcarlos como favoritos, gracias a lo cual podremos acceder más rápidamente a ellos, independientemente de la carpeta en la que estuviesen almacenados.
Otra posibilidad interesante es la de poder subrayar los fragmentos de los textos que más nos interesan y conservarlos de este modo entre nuestras carpetas. Si te has hecho una cuenta gratuita, no podrás subrayar más de cinco veces al mes, y si lo sobrepasas, el programa te sugerirá suscribirte por un euro al mes, en cuyo caso podrás subrayar ilimitadamente todos los artículos que te interesen, además de ofrecerte la posibilidad de pasar todos tus archivos y artículos guardados a tu ebook, entre otras ventajas. También hay una parte que funciona como una especie de red social, en la que podemos informarnos de los artículos más leídos, el programa nos ofrece también sus recomendaciones, y podemos fisgonear entre lo que leen nuestros amigos.
Por ahora eso es todo lo que puedo decir de Instapaper, que es una herramienta muy útil para la gente que, como yo, pasa una parte del día en internet y lee artículos de diferentes temáticas, fuentes, y que encadena información tras información y acaba con veinte ventanas abiertas en el explorador.
P.D: Si os interesan cuestiones más técnicas sobre el usi de Instapaper, os recomiendo este artículo.
Y vosotros, ¿qué aplicaciones interesantes recomendais?
Y vosotros, ¿qué aplicaciones interesantes recomendais?
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