lunes, 6 de mayo de 2013

Poema semanal.





Si me preguntan
diré que recogía las migajas,

nadie supo
aquello que esperaba más allá
de mis propias manos

sábado, 4 de mayo de 2013

Mad Men.


He decidido darme un capricho al mes, y en vista de que mi conexión a internet deja mucho que desear para ver videos online, hace unos días, en un arrebato de euforia, me compré la segunda temporada de Mad Men. Desde hace unas semanas he estado viendo la primera, y, aunque la gente que me había hablado de ella, era una serie que al principio no me llamaba nada la atención, pero he acabado enganchándome por completo. Es una crítica estupenda a la sociedad norteamericana, y además la estética es una pasada, y ¡tiene una banda sonora genial! Ah, y adoro a Peggy Olson. ¿Hay algún madmenmaníaco en la sala, con quien pueda compartir mis euforias? Gracias.

lunes, 29 de abril de 2013

Algunas cosas bonicas.

Vivir sólo en una ciudad que no es la tuya no siempre es fácil. Además de aclimatarte al lugar al que llegas, hacerte con la ciudad, con la gente y con lo que has venido a hacer aquí (en mi caso la universidad), pasa algún tiempo hasta tener la sensación de que el lugar en el que vives (apartamento, estudio o lo que sea) es realmente un lugar habitable. Cuando vivía en París, entre los problemas de equipaje, la falta de espacio y limitaciones varias no podía estar muy al tanto de decorar mi casa y que fuese un sitio en el que no me diese pereza estar. 
Desde hace algún tiempo ando reciclando cosas que pueden ser útiles para decorar un poco el estudio y que no sea un lugar tan frío como cuando llegué.

Como es un espacio bastante reducido, un par de velas de colores animan bastante, y el color de "estás de paso" de los muebles se soluciona con un par de mantelitos (ah, y la rosa que veis a un lado la dejé secar colgándola del revés):





A pesar de que no haya lugar para una planta grande, siempre alegra alguna florecilla:



También ando intentando reciclar algunos recpipentes de cristal (los botes y las botellas de cristal siempre me han encantado -quizás porque mi padre siempre los ha reciclado y los ha usado para pintar- y, si son bonitos, me da mucha rabia tirarlos pudiendo reutilizarlos). Por ahora los lavé bien, los metí en agua caliente para quitar las etiquetas y pegatinas varias, y ahora ando intentando saber en qué reutilizarlos. Uno de ellos lo usé como portalápices y otro como pisapapeles, en el que he metido algunas piñas que recogí ayer.






miércoles, 24 de abril de 2013

Arts Bogotá: un fragmento.

Os dejo aquí un fragmento filmado de la conferencia "L'art dans la rue, nouvelles expressions de la contreculture colombienne", dentro del festival Colombi'Arts que organizaron Les Amitiés Dranco-Colombiennes de Montpellier el pasado mes de marzo. Mil gracias a Jean-Pierre y a Rachel por el video. 


jueves, 18 de abril de 2013

Pequeño poema semanal.





No mires las entrañas a la noche
              deja
que actúe la palabra

                                  el silencio
no es otro
que nuestra propia voz

viernes, 12 de abril de 2013

El rostro de la sed, o leer a Diego Vaya.





Hace algunos días recibí en mi buzón, dedicado y firmado, Un canto a ras de tierra, el poemario con el que, en 2005, Diego Vaya -al que desde aquí agradezco su gentileza, y de quien ya hablé aquí- ganó el I Premio de Poesía Jóven La Garúa.
El poemario reactualiza algunas de las preocupaciones humanas más tratadas a lo largo de la literatura y del arte, y dialoga con la tradición española del Siglo de Oro, de la Antigüedad clásica y del Romanticismo europeo.
Detrás de una formación filológica y un evidente dominio del lenguaje, que demuestran los juegos sintácticos, la experimentación con el ritmo de la lectura que remite a algunas expresiones de las vanguardias históricas, y la aparente espontaneidad de los poemas-que aparentemente surgen a borbotones, a la velocidad del propio pensamiento del poeta- se esconden unos textos trabajados y reflexionados.
El poeta decide ahondar en las posibilidades y el juego que da el misterio de algunos elementos naturales, mostrándose admirador de Borges y continuador de algunos problemas que ya planteaban los románticos en torno a la sublimación de la naturaleza, -el reflejo becqueriano, la noche, el agua, las fuentes, las constantes referencias al sueño...-, a la prisión y la libertad, al amor y a aquellas fuerzas desconocidas que actúan por debajo de las apariencias (« La noche era un temblor una respiración de ciervo malherido (…) / Esperaste en las aguas La sed entonces tuvo rostro »).
Sin embargo, la constante referencia a la misteriosa fragilidad que existe entre la vida y la muerte y el uso de la iconografía cristiana hace pensar más en la poesía y el teatro español del Siglo de Oro que en cualquier otro movimiento europeo. También las dudas del poeta acerca de la condición moral del hombre (y esa dicotomía bondad/maldad) remiten a la tradición clásica del Don Juan, y toda la literatura española que plantea el tema del perdón judeocristiano.
De aquellas imágenes misteriosas que guardan algo detrás de sus apariencias, Vaya retoma algunas metáforas y referencias de índole surrealista, como los caballos o los cuchillos lorquianos (« Detrás de los espejos me he oído llorar deshojando el reflejo de mi cuerpo en miles de cuchillos que te nombran »). El autor reflexiona además sobre las posibilidades y las funciones del lenguaje, preguntándose si son los nombres lo mismo que aquello que nombran, dialogando así con la tradición platónica y neoplatónica, y buscando, a través de este lenguaje y de esta expresión, no solamente la belleza entendida como clásica, sino también, dentro del caos y la confusión, alguna certeza.