6h50 a.m. Conduces en un coche que no es tuyo. Acaricias mi mano, muslo, falda, abril. Es primavera y hace un aire húmedo. Mis amigos se abrazan en la cuneta. No nos ven. También nosotros nos enamoramos. También miramos hacia el lago, con frio. También cenamos al borde de las aguas, cuando atardece. Es la excepcionalidad de la distancia, la ocasionalidad de este tiempo intermitente. Después Un dedo, un ombligo, una mano. Deberia de escribir un poema a extremidad, cada órgano. Deberia de escribir sobre la mano. Porque qué es la mano. Por qué tu mano. Qué se esconde detrás de cada mano.
domingo, 6 de abril de 2014
jueves, 3 de abril de 2014
"La Piedra de Moler", de Margaret Drabble, o no hablar sobre maternidad.
No
acostumbro a escribir posts criticando libros de esta manera, pero
esta vez no puedo evitar decir que estoy totalmente indignada y me
siento completamente estafada: hace un mes compré “La Piedra de
Moler”, de Margaret Drabble (Rara Avis, Alba Editorial, 2013), con
muchas expectativas, y por varias razones, principalmente porque al
parecer contenía varios temas que me interesan desde hace algún
tiempo: dificultades de la juventud, escritura, y sobre todo,
maternidad.
Buscaba
libros que hablasen de la maternidad desde ángulos novedosos y desde
el punto de vista de los jóvenes, puesto que es un tema que me
interesa bastante en este último tiempo, sobre todo en lo que
respecta a la literatura femenina. ¿Cómo vemos los jóvenes –o
las
jóvenes-
una responsabilidad durable –entre otras cosas- y todo lo que ello
conlleva en un mundo tan cambiante y tan inestable como en el que
vivimos?
El
libro se escribió en 1965, y por ello es una novela alabada como
moderna y reivindicativa de la maternidad y de la capacidad de
decidir de la mujer en artículos como el de Ignacio Echevarría en
El Cultural (aquí).
El
concepto, en eso estoy de acuerdo, me parece bueno: un libro que
habla de una maternidad inicialmente no deseada, y de la decisión
de una mujer: la de una joven doctorante londinense en la década de
los sesenta. De buena familia y clase social alta, la joven Rosamund
vive sola en la mansión de sus padres, una pareja adinerada que
reside en África, mientras que nuestra protagonista prepara una
tesis doctoral sobre el soneto isabelino. Es en esas circunstancias
en la que Rosamund tiene relaciones sexuales por primera y única vez
con un conocido, y se queda embarazada, ocultándoselo a él, así
como a su familia.
No
quiero chafarle el libro a nadie si alguien pretende leerlo, pero no
puedo evitar la indignación: una familia conservadora, adinerada, en
los años sesenta. Unos padres ausentes, a los que se nombra también
de manera superfluay de los que sabemos que son una especie de
“progres” de la época, es decir, unos falsos conservadores,
socialistas, y con muy buena situación económica.
Una
joven que vive sola, sin ningún problema de trabajo, ni de dinero,
ni de familia: vive sola, incluso sus amigos aparecen y desaparecen
intermitentemente en el libro. Bien, digamos que la autora no ha
querido plasmar sus relaciones con los demás, sino las reacciones de
la protagonista misma en torno a una decisión tan compleja como
puede ser la de la maternidad: pero tampoco. La autora dedica quizás
diez o veinte páginas del libro a la indecisión, entre abortar o no
hacerlo. ¿Diez páginas? La protagonista apenas se pregunta cómo va
a comunicárselo a la familia, con qué va a mantenerse, si va o no a
decírselo al padre… ¿se trata de una mujer bastante determinante?
De acuerdo. Pero ¿Qué sucede? ¿Qué una mujer determinante no
puede plantearse todas esas preguntas? A mi parecer se trata de una
novela poco realista, en la que el tema de la maternidad (y todo lo
que yo creía que eso implicaría en una novela como ésta: el qué
dirán, la reputación, los prejuicios, los problemas familiares…)
se toca esbozado, de puntillas, y, en mi opinión, sin ningún tipo
de profundidad.
Lo
más indignante de todo es que el lector continúa y continúa sin
parar, esperando que todas estas cuestiones aparezcan en algún
momento determinado del libro. Pero no. Y el libro termina casi como
empezó, dejando todas estas cuestiones en el aire, y sin haber
aportado nada más que una especie de intento de denuncia a los
derechos de la mujer en los años sesenta. Es todo.
Además,
la traducción, de Pilar Vázquez tiene más de un error, en mi
opinión garrafal, que supone una traba bastante importante para la
lectura.
En
definitiva, me ha parecido una pérdida de tiempo, quizás tuviese
demasiadas expectativas. ¿Y vosotros? ¿Leísteis “La Piedra de
Moler”? ¿Qué lecturas sobre la maternidad podríais recomendarme?
miércoles, 2 de abril de 2014
Sète (I): Un paseo y una breve ficha.
El
domingo pasado fuimos a pasar el día a Sète. Llevaba queriendo volver desde
verano, que conocí la ciudad por primera vez, pero no he podido volver hasta
ahora. Es uno de mis descubrimientos, y quería presentároslo antes de comenzar
a hablar más detenidamente sobre él en próximos posts. Aquí os dejo una pequeña
ficha.
Dónde está:
En
el Departamento del Hérault, en la región del Languedoc-Roussillon, a 32
kilómetros de Montpellier. Tiene, aproximadamente, 40.000 habitantes.
Qué pasa, por qué es
interesante:
En
general es una ciudad portuaria, de pescadores, que además, históricamente ha
acogido a muchos viajantes y creadores, con un canal que rodea su centro histórico
y una impresionante situación geográfica. La ciudad está construida en la
ladera de una montaña que desemboca a la orilla del mar, y por ello las calles
de su casco antiguo son estrechas y empinadas.
Para
todo aquél a quien le guste la poesía, -y la música- es interesante porque en
Sète se encuentran enterrados tanto el poeta Paul Valéry como el cantautor y
poeta Georges Brassens.
- Su puerto: llamado “Puerto Sur de Francia”, es un punto estratégico del comercio marítimo del Mediterráneo, y su primer puerto de pesca francés.
- Sus iglesias: La ciudad tiene multitud de pequeñas iglesias, de finales del siglo XVII y de principios del XIX, sobre todo, como la de St. Louis o la de St. Pierre.
- Las tumbas de los poetas: Uno de los encantos más carismáticos de la ciudad es el de albergar la tumba de dos grandes poetas y paradigmas de la cultura francesa: la tumba de Paul Valéry (1871-1945) y la de Georges Brassens (1921-1981). A ambos sétois se les ha dedicado un espacio con su nombre, no lejos de sus tumbas (en el famoso Cimétière Marin, Valéry, y en el Cimétière du Puy, Brassens), las dos al borde del mar. Sobre este aspecto dedicaré otros posts más detallados próximamente.
Cosas importantes que
suceden en Sète:
Como
ya he dicho, se trata de una ciudad que es un centro cultural bastante completo,
en el que, durante los seis meses de primavera y verano, tienen lugar multitud
de manifestaciones culturales, deportivas… y una gran variedad de festivales
dedicados a diferentes disciplinas.
En
el mes de Abril (¡ya!) se inaugura la temporada de festivales que tienen lugar,
ya sea en el llamado “Théâtre de la Mer” o en la ciudad misma. Alguno de ellos
son:
- “Musica Sète”: con el que se inaugura la temporada. Festival de música clásica.
- “K Live”: mezcla de artes visuales en la calle, y músicas actuales.
- “ImageSingulières”: Festival internacional de fotografía.
- “Quand je pense à Fernande”: Festival de chanson française cuyo título es un homenaje a Georges Brassens.
- “Worldwide Festival” : Festival de música electrónica.
- “Voix Vives de la Méditerranée en Méditerranée": Festival de poesía internacional del Mediterráneo.
- « Fiest’à Sète » : Festival de músicas del mundo.
- “Infr’Action”: Festival Callejero de Arte y Performance.
- "Jazz à Sète": Festival internacional de Jazz.
Por qué es interesante para la creación española:
Todas
estas manifestaciones tienen un carácter internacional, y en la agenda de todas
ellas hay una parte dedicada a manifestaciones de artistas extranjeros en la
que España se encuentra presente. Hablo de creación española, pero me refiero a
todo tipo de creaciones internacionales.
Algunos links e informaciones generales:
- La Oficina de Turismo de Sète: http://www.ot-sete.fr/
- Festivales en Sète: http://www.ot-sete.fr/festivals-culture-musique-poesie.html
- La ciudad: http://www.sete.fr/
- Su boletín de actualidad semanal: http://www.lagazettedesete.fr/
En
próximos posts hablaré de algunos de los aspectos que he apuntado por aquí, más
detenidamente. ¿Y vosotros? ¿Hay alguna ciudad que os haya llamado la atención
últimamente?
lunes, 31 de marzo de 2014
El hijo de la montaña. (o un poema)
Algo late debajo de su cuerpo;
como el monte que lleva tras de sí
las huellas del ancestro.
El hijo de la montaña entiende
la lengua de los árboles,
escucha redimido la hojarasca
mojada de la noche.
Ahijado irremediable de la tierra
rehúye desde el miedo
las luces de neón
de la ciudad que habito.
Hay algo de salvaje en su mirada mansa
de hijo de cazadores.
Hizo una vez un pacto con la lluvia y sabe
que, si dios existiese, sería en el abrazo:
sus manos-ciervo aman
desde la certitud del solitario.
Y así,
en el espejo blando de su boca
y la ruda firmeza de sus dedos
canalizan las lágrimas del tigre último;
No sabe que es capaz
de derribar los muros
hipócritas del miedo
entreabriendo los labios.
sábado, 29 de marzo de 2014
La liberté.
Viajar con P. y Georges Brassens. Primavera bonica, milano. De vuelta el próximo viernes. Follow my blog with Bloglovin
martes, 18 de marzo de 2014
Mi viaje a Madrid (o un resumen una semana después)
Hace exactamente una semana que volví de Madrid, donde conseguí escaparme casi durante diez días. La visita a casa, a la familia, a los amigos, siempre es necesaria y maravillosa, pero no solamente eso. Madrid es, ahora que vivo lejos, un respiro enorme, y un lugar en el que cada vez que voy aprovecho cada momento al máximo, para visitar mi lugares favoritos, o renovar adquisiciones, sobre todo literarias.
Nunca he hablado de los problemas de las diferencias lingüísticas a la hora de escribir, dar clase, e incluso hablar en la vida cotidiana. Esto de vivir en un país extranjero supone muchos pequeños inconvenientes que, en la práctica, son el pan nuestro de cada día. Por esa razón, cada vez que bajo a casa trato de cargar la maleta de libros, películas y otros materiales de los que poder servirme el tiempo que tarde en volver. Además, comprar libros por internet me desespera, me gusta hablar con los libreros de siempre, pedirles consejo, y que algunas de las acciones cotidianas sigan siendo aún rituales familiares, aunque del tema de las librerías madrileñas hablaré en otra ocasión próximamente.
En diez días he aprovechado, sobre todo, para estar con la familia y los amigos, para volver al pueblo, para rescatar algunas compras de libros que quería desde hacía tiempo, películas, series, pero sobre todo para disfrutar de aquéllo que antes siempre hacía y que ahora echo tanto de menos: dejarme caer por algún recital de poesía, saludar a antiguos amigos y perderme por las calles de Lavapiés. Aquí os dejo algunas fotos.
Escapada a Toledo.
El más puro Lavapiés.
Viajar en tren, llegar a España.
Día soleado desde La Fugitiva.
Presentación del libro de autor "Lapidario Incompleto", de Antonio Gamoneda con ilustraciones de Juan Carlos Mestre, en el Centro de Arte Moderno, en la calle Galileo.
Quiosco de la plaza de Lavapiés.
Caramelos Paco.
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